lunes, 27 de marzo de 2017

Cien años de "Diario de un poeta recién casado"



Mañana, martes 28 de marzo, intervendré en este ciclo sobre el libro de Juan Ramón Jiménez del que se cumple ahora un siglo. Toda la información en este enlace (la información sobre mí no está actualizada, pero no importa: lo que importa es la actualidad de JRJ).

domingo, 26 de marzo de 2017

Limón



El limón que uno ha recolectado en su jardín es el que más sabe como debe; es decir, es el más amargo. Y esto es dulce.

sábado, 25 de marzo de 2017

Aire fresco






Para esto sirven, o deberían servir, las instituciones culturales: para descubrir y compartir lo valioso que de otro modo no llegaría a quien es su destinatario natural. En este caso, el malagueño Centro Cultural de la Generación del 27 ha publicado De la palma al cerezo, la poesía reunida (1984-2014) de Ángel L. Montilla Martos. Para mí ha sido un total descubrimiento, pleno de acentos, temas y tratamientos diferentes.
     Montilla Martos ha reunido aquí sus epigramas, sus haikus sin ataduras, sus libros publicados, sus inéditos. Entre estos, una original colección, Cantos cetáceos, a la que pertenece "El lenguaje de las ballenas". Me resulta imposible no traerlo aquí entero, tan sugestivo y lleno de encanto:

Llegará el día en que algún sabio
provisto de sondas y paciencia,
desentrañe para siempre
el hermoso lenguaje de las ballenas.

Primero oirá palabras
simples, torpes, como "hola".

Luego armará sintagmas:
"La aurora del ártico",
"Las olas de octubre",
"El sabor de aquel plancton".

Más tarde desvelará oraciones
simples, unimembres:
"Qué hermosa la corriente del trópico",
"Es primavera en el polo".
Luego vendrán las completas:
"Tengo un arpón en el costado",
"En esa bahía nací",
"El agua de esta isla es muy salada".

Y por último, el mundo entero
conocerá la existencia de toda una retórica antigua
y que a más de mil pies de profundidad
existen poemas,
retruécanos submarinos,
rimas abisales,
encabalgamientos de espumas...
con que las madres cuentan a sus crías
cuentos de hombres que hablan
con cachalotes albinos.
Y habrá autores famosos
que recorran el océano
promocionando novelas
y en la saga de las sagas 
se contará la odisea 
de un cetáceo primigenio
que tenía piernas y alas
y que abandonó las arenas
por el útero sin límites
del mar o la mar, amén.

viernes, 24 de marzo de 2017

Lectura de Miguel Argaya







Con prólogo de Luis Alberto de Cuenca y publicado en Devenir aparece Práctica del amor platónico, del valenciano de 1960 (pero residente desde hace muchos años en Talavera) Miguel Argaya. Aunque ganara algún premio importante y fuera accésit del Adonáis, no es el suyo uno de los nombres que más suenan en nuestra poesía, a pesar de la alta calidad de su obra, patente lo mismo en los sonetos que en las tiradas de alejandrinos y en otras composiciones. De él son estos versos, toda una invitación a una lectura más amplia:

Apenas el dolor nos delimita,
sabemos dónde estamos. El dolor
es luz de cabotaje, nunca miente.
Del dolor ya sabemos cuánto queda
tras su cópula avara. No hay esposo
más ciego que el dolor, ni más exacto.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Premios y poesía





Me interesan las alusiones al escribir que hacen otros poetas en sus obras. A veces las apunto. En dos libros galardonados recientemente hay un par de ellas. "Cartas marcadas", uno de los poemas con los que María Sanz obtuvo el Premio Villa de Martorell 2015 por Galería de insomnes, escribe esta:

Con un manso ruido
abre el muchacho su correspondencia,
a la sazón, saludos cautelosos,
un acuse de olvido entre cartas marcadas,
así como un sinfín de invitaciones
para asistir, en patio de butacas,
a lecturas poéticas.

Y piensa ingenuamente que algún día
también recitatá sus propios versos
a un público entregado.


En el poema "Sustrato" de Vértices (XXVI Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma), Francisco Onieva apunta por su parte:

Yo no he nacido en el bosque de encinas
que han escrito otros poetas
-lo reconozco-,
pero he aprendido a mirarlo despacio.





martes, 21 de marzo de 2017

JEC en CH



Se ha publicado en el número 800 de Cuadernos Hispanoamericanos una reseña que Manuel Neila ha escrito de mi biografía de Cirlot. El número completo está disponible aquí.

lunes, 20 de marzo de 2017

domingo, 19 de marzo de 2017

La gran ola





Hace algo más de diez años que dejé el mundo de la empresa, aquel lustro largo en el que, de ser el encargado de una pequeña librería de idiomas, pasé a dirigir una de las sucursales de la principal cadena del país, que forma a su vez parte del mayor grupo editorial español. Fue una salida forzada, pero mucho más buscada de lo que podría parecer. De aquella época recuerdo vivamente las sesiones de formación, de coaching, a la que los directivos nos veíamos sometidos en encuentros, convenciones y retiros tan "espirituales" como espirituosos. También, de las listas de ventas, el éxito descomunal de títulos como Quién se ha llevado mi queso y libros similares, que no solo despachamos a decenas sino que leí yo mismo con cierto escepticismo. Si es cierto que aprendí algunos trucos para un desempeño más eficiente y una gestión más capaz sobre todo del tiempo (que un solitario tiene poco margen de maniobra con los equipos), había en torno a ese mundo algo de embeleco, de palabrería que para alguien de letras, y para las letras, resultaba chocante.
     Daniel Ruiz García, que antes que novelista es empresario y profesional de la comunicación, conoce perfectamente el paño. Y con La gran ola ha escrito un vitriólico retrato de grupo de algunos de los que transitan por ese ámbito del coaching, pero también ha trazado un fresco de los entresijos del mundo comercial, con la competitividad, la doble moral, el encanallamiento de muchos. Realmente, casi nadie se salva en toda esta historia, en este catálogo de miserias. En mi opinión, sobra el deus ex machina del que al final de la novela es protagonista Ribera, un ventajista que se incorpora a la empresa de detergentes y productos de limpieza sobre la que gira la trama. Y eso porque no hacía falta para subrayar lo criticable de ciertos procederes y la oscuridad de algunos gurús que siempre tienen en la boca una larga lista de zarandajas muy bien expuestas en estas páginas. 
     Pero fuera de eso, el libro es estupendo y no solo como documento sociológico sino, lo que aquí importa, como obra literaria, con una narración fluidísima que va distribuyendo su atención entre los diferentes personajes y en una bien dosificada cadencia de capítulos que, literalmente, se beben (hay no poco alcohol en La gran ola, así como droga y otras adicciones, como la del sexo). Es un relato ágil, que pone el dedo en la llaga cuando tiene que hacerlo y llama a las cosas por su nombre: "La puta positividad, con sus bonitos amaneceres de powerpoint y sus frases new age y su filosofía de vídeo de dos minutos bajado de Youtube" (pág. 174). También se exhibe un manejo notable del suspense y la sorpresa, como esas palabras que Pepi, la novia de uno de esos comerciales, quiere tener con él. Lo que se suma a la insdiscutible calidad literaria. El jurado del Premio Tusquets así lo entendió y ahora Daniel Ruiz García es el último ganador de un premio que ya han obtenido, entre otros, Élmer Mendoza, Fernando Aramburu o Rafael Reig. 
     

sábado, 18 de marzo de 2017

Doce notas biográficas



Hará más de dos décadas escribí unas pinceladas sobre mí mismo que tal vez por pudor no califiqué de autobiográficas, sino que, sin auto por delante, peatonalicé en meramente "biográficas". Las anoté en un cuaderno, y ahora he encontrado esas páginas arrancadas. Quizá mi mejor autorretrato sea este: solamente llegué a completar cuatro de la docena prevista. Van aquí:

I

Siempre extrañado, nació en África de padres españoles. Toda su vida, salvo breves y contados interludios, ha residido en una Sevilla de la que se siente cordialmente ajeno, exiliado. Sus últimos esfuerzos se orientan a dejar de escribir y pensar en su lengua materna. Repudia el tiempo en que le ha tocado vivir y, bien mirado, cualquier otro. Su obra, desde los dieciocho hasta los veinticinco años, es amplia y rica. Anteriores a ese periodo de creatividad, sonrojantes balbuceos. Tras él, una estela de estertores indignos.

II

Siendo aún muy pequeño, se le apareció el diablo en sueños que el tiempo no ha logrado hacer olvidar. Desde entonces, y tal vez como reacción, siempre ha sido objeto de un poderoso impulso místico, manifestado de diferentes maneras, no siendo la más desdeñable su erotismo, cándido, férvido y desesperado.

III

Nació en 1963. En 1977 se afilió a la Falange Auténtica. En 1981 se relacionó con grupos oscuros. En 1984 entró en una sociedad rosicruciana, en la que permaneció unos meses. En 1986, en el curso de un trabajo de investigación sobre Dante Gabriel Rosseti, en Edimburgo, escribe el que será su primer libro de poemas como tal. Ese año comienza sus estudios de gaélico.
     En 1985 se escapa de casa, poniendo en evidencia la gran mixtificación que había creado sobre sus estudios. Vuelve poco después, ilustrando de ese modo su cobardía.
     En 1982 hace primero de derecho. Le soprende la guerra de las Malvinas, las noticias sobre el conflicto le hacen permanecer constantemente pegado al transistor, quiere alistarse en el ejército argentino pero el sueño dura poco: derrota y rendición.

IV

Iba para loco y se quedó en imbécil. Es persona de vasta cultura y mayor desmemoria. Sincero, no se ruboriza al confesar su hipocresía. Ni asiente al progreso ni lo ve en parte alguna. Es enamoradizo y misógino; noble y canalla, pero sobre todo lo segundo.


viernes, 17 de marzo de 2017

"Como médium sonámbulo"




James Merrill con David Jackson ante un tablero de ouija


En Los fantasmas de Yeats, la novela que publicaré dentro de pocas semanas, aparece el tema de la ouija y de la mediumnidad, tan caros al poeta irlandés como al estadounidense James Merrill (bueno, a este aún más), de quien entregué hace tiempo a la editorial Vaso Roto mi traducción de El libro de Efraín, primera parte del ciclo La luz cambiante en Sandover. Uno y otro, Merrill y Yeats, me recuerdan siempre este breve poema de Juan Ramón Jiménez de su libro Poesía (1923):

Poder que me utilizas 
como médium sonámbulo,
para tus misteriosas comunicaciones;
¡he de vencerte, sí,
he de saber qué dices,
qué me haces decir, cuando me cojes;
he de saber qué digo, un día!

jueves, 16 de marzo de 2017

Biografías



Desde que se publicó la de Juan Eduardo Cirlot, y pronto hará un año de eso, son muchos los que me preguntan qué biografía escribiré a continuación. Parece que tras la de Cernuda y la de Cirlot debería intentar una de Cervantes, aunque solo fuera para no dejar esa laguna -¡ese inmenso océano- en el alfabeto. Un amigo, conociendo mis gustos literarios, y siguiendo el orden de la letra C, me insta a emprender la de Cunqueiro. Cierto es que me apetecería, pero no menos verdad es que creo que de momento es tarea que supera mis fuerzas.
     Hace unos días leí la biografía, una amplia semblanza escrita en menos de dos semanas, que César González-Ruano dedicó a Miguel de Unamuno. Se trata de su segunda edición (1953) que reproduce con algunos cortes en asuntos políticos la de 1930 y ofrece como posdata la muerte del autor de El sentimiento trágico de la vida, curiosamente (o no, porque se publicó durante el Régimen de Franco) omitiendo cualquier dato o noticia sobre la Guerra Civil y el tristemente célebre enfrentamiento con Millán Astray en Salamanca. Unamuno llena con su figuna unas páginas de una novela biográfica o biografía novelada de un notable personaje español del siglo XX que espero ver editada en breve. En el libro de Ruano sobre el ex rector salmantino, con quien mantuvo una entrevista antes de ponerse a redactar su obra, este brinda en cinco puntos lo que es su concepto de biografía. Los copio aquí, objeto de reflexión:

1º No hay nada más difícil que poner a un hombre en pie.

2º No es cuestión de técnica. Hay que llevar el sentimiento de la biografía dentro, más aún, sacar el personaje de uno mismo.

3º A mí me parece igual que el biografiado sea así o no lo sea. Hay muchas versiones históricas de un hecho. ¿Cómo fue la verdad? Eso es lo que menos importa. La verdad es siempre la del que mejor la haya creado.

4º La leyenda debe imponérsele al biografiado hasta el extremo de que él mismo ya no sepa cuál fue su realidad.

5º Se hace biografía hablando de la proyección intelectual de un hombre, situándole, viendo su época, su obra, sus contemporáneos, mejor que manejando fechas exactas, que no creo puedan interesar demasiado a nadie, ni el nombre de su abuelo, que, desde luego, no nos importa.


miércoles, 15 de marzo de 2017

martes, 14 de marzo de 2017

La suprema ficción




Se acoge Javier Vela a un epígrafe de Wallace Stevens en el pórtico de Fábula, su último libro de poemas. Poetry is the supreme fiction, decía el norteamericano. Inmediatamente tras la cita, unos poemas que tienen, efectivamente, mucho de microrrelato, de pinceladas narrativas, con vinculaciones con esas otras formas de contar que ofrecen las pantallas. Sin embargo, aunque tras el velo de un nombre ficticio, la segunda parte se adentra por un amor verdadero, ya presente en Hotel Origen (2015). Pero hay más, con diferentes intenciones y tratamientos.
     Abundan los poemas en versículo, pero también los hay en verso medido de una decantada perfección como estos del poema "La pasión y la forma":

Escribir, escribir, como si camináramos
por un hilo invisible,

para buscar a tientas el corazón del otro,
el sudor de su alma proyectada en la nuestra,
como una fruta nueva casi flor,
o una anciana peinándose para el último baile.


     Fábula será presentada hoy 14 de marzo a las 19.30 por su autor y por Eva Díaz Pérez en la Biblioteca Provincial de Sevilla.