jueves, 7 de febrero de 2008

1962 REVISITED

I

Tras de muchos intentos, una noche
de vuelta de la Hípica, conformes

con no tener la ansiada descendencia,
lo intuyeron sus sábanas. La puerta

cerrada se entreabrió para el milagro,
mezclados los humores de sus vasos.

II


Con flores a María, mayo vino
colándose en rendijas hasta el niño

que ahora en el septiembre de su vida
tampoco procreó, y no se resigna

a ser él el final de aquella historia.
Tal vez por eso mismo hace su obra

luchando por nacer como aquel día,
temprano, en la Cruz Roja de Melilla.

Lejos y tarde ya, el adulto escribe
para sentir aún que sobrevive

el amor de esos dos que ya se fueron
y un día lo crearon en sus sueños.

1 comentario:

E. G-Máiquez dijo...

Precioso poema, con más fuego que nieve, aunque con ambas. Enhorabuena.