lunes, 18 de febrero de 2008

Con Julio M. de la Rosa


Comparto cerveza (miento, él toma rioja) con Julio M. de la Rosa. Hablamos de Cernuda (que fue compañero de carrera de su padre), de un necio duque consorte (a quien Dios tenga en su gloria), de esta aldea llamada Sevilla. Nos sorprende un agüacero. Educadísimo y ameno, se pierde por una Plaza Nueva a la que la lluvia pone, torrencial, su acupuntura. El agua acerca los lugares, y por un momento piso la Peña de Arias Montano. Reciente Premio de la Crítica Andaluza es su El ermitaño del rey.

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