domingo, 24 de febrero de 2008

Las hierbas de Shakespeare


En un despacho de agencias publicado en el periódico de hoy leo lo que sigue: “El dramaturgo William Shakespeare podría haber fumado cocaína mientras escribía, según el análisis de fragmentos de su pipa encontrados en su domicilio de Stratford-upon-Avon”. El dato ha sido tomado del South African Journal of Science, y el adalid del “descubrimiento” es Francis Thackeray, descendiente lejano del escritor Thackeray, autor de La hoguera de las vanidades. De aquella hoguera vienen estos humos, un poco fútiles sin duda, porque aunque se demostrara que la coca, como el tabaco, se fumaba en la Inglaterra del XVII, más difícil sería corroborar que el autor de Hamlet mencionó esa hierba en su soneto LXXVI, como quiere Thackeray el joven (a quien llamaremos así para distinguirlo, como a un Plinio de otro, del viejo Thackeray victoriano).
Sherlock Holmes es inseparable de su pipa, y muy detectivesca, y seguramente de su gusto, es esta investigación que ha llevado a examinar las pruebas en el Laboratorio de Ciencia Forense del Departamento de Policía de Pretoria. Pero Thackeray el joven es más gárrulo Watson de lo que habíamos pensado, pues desbarra cuando apunta que “hay ciertos indicios en los escritos de Shakespeare que lo insinúan”, y aduce una “célebre hierba” del citado soneto LXXVI que podría ser una referencia al cáñamo de la India.
La verdad es que el verso, o más bien la estrofa, dice: Why I write still all one, ever the same, / And keep invention in a noted weed, / That every word doth almost tell my name, / Showing their birth, and where they did proceed?. Ésta es mi traducción en no muy inexacto endecasílabo blanco. El sujeto es la poesía que escribe el propio Shakespeare: “¿Por qué de continuo habla de lo mismo, / cubriendo al numen ropas conocidas, / que casi toda voz dice mi nombre / y muestra su linaje y su ascendencia?”. Así que el doctor Thackeray, supongo, toma noted weed como “célebre hierba”. Sería esto un juego de palabras, cosa nada infrecuente en Shakespeare, pero los editores de los Sonetos nos informan en las notas al texto de que weed es “ropaje”. Uno de ellos añade incluso que la metáfora de las ropas se empleaba a menudo para describir el arte de la escritura, cosa perfectamente coherente con el mensaje y vocabulario del soneto.
Y es que weed (procedente del anglosajón weod) significa hierba, con todas las connotaciones añadidas de tabaco o droga, pero otra weed (del anglosajón wæd, vàð en nórdico antiguo) es ropa o prenda. De aquí la frase de Spenser Each man’s worth is measured by his weed, “el valor de un hombre se mide por sus ropas”.
Me parece que, por esta vez, el doctor Thackeray puede haber encontrado todos los restos de droga que él quiera en la dichosa pipa, mas ninguna huella en los versos. Puesto que no hay dos sin tres, tal vez le haya afectado una tercera y confundidora weed a la que los diccionarios definen como a sudden febrile attack, un repentino ataque de fiebre.

Publicado en Turia, 59-60 (Teruel, 2002)