miércoles, 20 de febrero de 2008

Más sobre Tara






¡Salvad Tara!











Hubo un tiempo en que era una grata avellaneda,
en tiempos del noble hijo de Ollcán,
hasta que fue talado el tupido bosque
por Líath, hijo de Laigne Lethan-glas.

A partir de entonces se la llamó Druim Léith
-su grano era grano de primera-
hasta que vino Cáin sin pesar,
el hijo de Fiachu Cendfhindán.

(De mi antología Antiguos poemas irlandeses, Gredos, 2001)