sábado, 16 de febrero de 2008

Otro poema

Este poema fue escrito hace poco más de un año en el avión que me llevaba a México, camino de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara:


LECCIÓN DE ASTRONOMÍA

La tarde dilatada me acompaña
como un heraldo dúctil de la luz.
Fuera, en la ventanilla, junto al ala,
una breve galaxia se dibuja.
La noche se retrae a nuestro paso,
y si fuera perpetuo el queroseno
el sol no se pondría en el imperio
de nuestro asombro en órbita.

Salimos de Barajas tutelados
por el dios de la lluvia,
y, celebrantes suyas, gotas de agua
perlaban el cristal en la partida.
Mudadas en cristales blanquecinos,
estrellas congeladas, son el mapa
de otro efímero cielo sobre el cielo.

Frágil astrología
sería ver en ellas nuestro sino,
y sin embargo
habrán de precedernos en la muerte
cuando esta eternidad toque a su fin
y aterricemos,
también ello metáfora y pronóstico
de la tierra que aguarda, más abajo.

Donde transcurre el tiempo
y abruptamente es noche, otras estrellas
brillan distintas e impertérritas.

No hay comentarios: