sábado, 16 de febrero de 2008

¡Salvad Tara!




Sigo por la prensa irlandesa la campaña para evitar que una autopista cercene los campos en derredor de la colina de Tara, solar y símbolo de la capital mítica de Irlanda. Veo en el youtube la intervención en Nueva York del poeta Paul Muldoon, muy comprometido con la campaña, que con hipérbole poética afirma que es como si el gobierno norteamericano derribara el Pentágono, la Casa Blanca y el World Trade Center. Yo siempre he fantaseado con la idea -peregrina, claro- de que mi segundo apellido es una deformación de Tara (*Taraville o algo parecido, inventando una toponimia espuria, es decir, muy irlandesa, al estilo del Dindsenchas gaélico). De Tara hablaba yo en varias páginas de Los siglos de la luz. Pienso que si los automóviles y camiones la contaminan o directamente la sepultan, es como si se arrancan no pocas hojas de este libro. Como si se cortara la mitad del segundo apellido de quien lo firma.

2 comentarios:

Don Cogito dijo...

Enhorabuena por tu página.
La voy a incluir en favoritos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Pues muchas gracias, Don Cogito. He visitado la tuya y veo que tenemos cosas en común. Así que reciprocidad manda: ya estás en los enlaces.