domingo, 3 de febrero de 2008

Siempre nos quedará París


Hace unas semanas estaba en París, recorriendo los lugares que pisó Cernuda, y los dos Machado, y Gómez Carrillo, y Verlaine... Recorriendo la Rue Monsieur le Prince y paseando por el Luxemburgo, pasando frío ante los escaparates de cien librerías (de ello daré brevemente, y en breve, cuenta en El viajero, el otro suplemento que, junto a Babelia, da los sábados El País). De aquellos días son unas notas que esta mañana he puesto en limpio y que han resultado ser este poema:

QUARTIER LATIN


Por estas calles húmedas de gotas

que empañan los cafés y los quioscos,

como migas del pan aquel del cuento

desando hasta vosotros el camino.


Padre, madre: París era una fiesta

bajo idéntica lluvia; igual belleza

ilustra el escenario del amor

que juntos le tuvisteis. ¿Qué ciudad

podía resistirse a vuestro asedio?


Las rues de Mazarine y de l’Odéon,

las viejas librerías, los cruasáns,

el Louvre y las orillas de este río

hoy desertan del siglo XXI

y son de esos días de los años cincuenta.


Por estos desgastados adoquines,

cruzando el bulevar con su bandeja,

un camarero viene.


Un mismo vino tinta nuestros labios.


Luego me levanto

y busco vuestros pasos en la tierra.


Un único paraguas nos cobija.