domingo, 24 de febrero de 2008

Un poema de Andrew Motion

EN EL ÁTICO



Aunque ahora sabemos

que tu ropa nunca

hará falta, la guardamos

con llave en un baúl, arriba.


A veces me arrodillo allí,

tocándola, tratando de revivir

el tiempo en que tú la llevabas, de recordar

la verdadera forma del brazo y la muñeca.


Mis manos empujan hacia atrás

por mangas huecas e invisibles:

vacilan, después las cogen

y se elevan:


unas vacaciones verdes; un rojo bautizo;

todas tus vidas sin terminar,

destiñéndose por oscuros veranos,

entrando como polvo en mi cabeza.