domingo, 3 de febrero de 2008

Vieja gabardina heredada


Fuera, las inclemencias del invierno:
la lluvia, la ventisca, cuatro grados.
Dentro, la ropa intacta, guarecida,
y una piel que conserva calidez.
Gabardina debajo, la piel seca;
mas detrás de la piel, calma y tormenta
juntas y confundidas, peleándose,
y otra lluvia que sube hasta los ojos.
Tu gabardina, padre, me protege,
me arrasa tu recuerdo,
el sueño de aquel niño que anhelaba
vestir al fin la prenda de tu hombría.