domingo, 30 de marzo de 2008

San Columba y los poetas (y VI)


316. Ésta es la razón, en verdad, por la que regresó Colum Cille a Irlanda, después de haber pasado buena parte de su edad y de su tiempo en Escocia: un gran pesar y una enorme tristeza sentían por él los hombres de Irlanda, y le enviaron vehementes mensajeros para que se reuniera con ellos en la asamblea de Druim Ceat para bendecir a sus legos y a sus clérigos, a sus mujeres y a sus hombres, antes de abandonar este mundo, pues era el final de su edad y de su tiempo; o son estas otras razones por las que fue allí, como dijo el poeta en esta estrofa:

Hubo tres razones para la asamblea:
para darle la libertad a Scannlan,
por Dal Ríada, un encuentro real,
y para desterrar a los poetas.

317. La principal razón por la que fue Colum Cille de Escocia a Irlanda, a la asamblea de Druim Ceat, fue ésta: para que permanecieran los poetas en Irlanda, pues los hombres de Irlanda estaban a punto de expulsarlos a causa de su gran número y de lo afilado de su lengua y de sus quejas y sus malignas palabras. Y además porque habían hecho sátiras contra Aed hijo de Ainmire, Rey Supremo de Irlanda, relativas a la joya real de su linaje; es decir, el broche de oro amarillo que tenía, con una piedra preciosa de gran esplendor, que brillaba lo mismo de noche que de día, como dice el poeta:

Estuvieron un año en Clochur,
aunque para desgracia de Daimin,
y así injuriaron a Aed
por la bellísima joya de oro.

332. “Esto es lo que resuelvo: que se queden los poetas en Irlanda,” dijo Colum Cille.
“No es fácil que puedan quedarse”, dijo el rey, “pues son muchos y numerosos, y es difícil atenderles, debido a su gran cantidad de peticiones injustas.”
“No digas eso,” repuso Colum Cille, “pues duraderos y permanentes serán los elogios que te hagan, tan duraderos como los que hicieron los poetas a Cormac mac Airt, hijo de Conn; pues los elogios permanecen, mientras que no permanecen los tesoros ni las riquezas que se dan por ellos.” Entonces compuso este pequeño poema titulado “Dublaidh”:

El cortés Cormac conquistó a la avaricia:
lozanos sus elogios, decrépitos sus tesoros.

“Y lo mismo sucederá contigo, rey,” dijo Colum Cille, “sobrevivirán los elogios que se hagan para ti por dejar que se queden los poetas en Irlanda, pero no te sobrevivirán tus riquezas. Y sabe que la gente no tendría vergüenza ni generosidad si no tuviese a los poetas a los que dar con generosidad por temor a sus injurias y sus versos de burla, lo mismo que no existirían caridad ni limosnas si no hubiese pobres con los que ser caritativos y a los que dar limosnas por el amor de Dios.” Y entonces compuso esta estrofa:

No habría limosnas si no hubiese pobres,
leprosos desnudos y míseros;
no habría generosidad, al este o al oeste,
si no hubiese poetas pidiendo.

“Y sabe también que el mismo Dios compró a David ciento cincuenta salmos de alabanza”, y compuso estas estrofas:

Incluso Dios compró en verdad
ciento cincuenta salmos a David;
le dio fortuna en su casa en la tierra,
a su alma celestial le dio el Cielo.

No rechazó Dios un rostro humano
cuando vivió en la fructífera tierra,
y nada rechazaron después
sus apóstoles ni sus discípulos.

No rechazó Patricio puerta ni tablero,
no rechazaron Comgall ni Ciaran,
ni yo he rechazado —esto no es falso—,
ni ha rechazado un santo a los santos.

Mientras perviva sin tacha la bondad,
y pura la humanidad,
pervivirá la legítima generosidad
y la largueza en verdad legítima.

Esto no se ha escrito en libros,
ni lo han ordenado cánones sagrados,
que un hombre sea santo
sin desprendimiento, sin liberalidad.

“Y por este motivo sería bueno que compraras los poemas de los bardos y dejaras permanecer a éstos en Irlanda, y puesto que no hay sino falsedad en el mundo entero, estaría bien que comprases el cuento más duradero antes que el menos duradero.” Y compuso estas estrofas:

Si todo poema es un cuento,
son cuentos las ropas y cuento la comida;
y es todo el mundo un cuento
y aún el hombre hecho de barro es un cuento.

El cuento más duradero
daré a quien es menos duradero;
no estarán conmigo en la tumba
ni el azul ni el rojo ni el hermoso verde.

No ha hecho Dios un solo hombre
de la estirpe del rubio Adán
que no tenga una habilidad humana,
o una habilidad divina y pura.

Todo constructor y todo herrero y todo artesano,
y todo sanador brillante de manos rojas...
¿O es que Dios ha ordenado
que sus habilidades no obtengan nada?

333. “No seré yo quien los expulse de Irlanda en esta ocasión,” dijo el rey. Y los poetas se quedaron entonces en Irlanda por consejo de Colum Cille, el cual emitió su veredicto para ellos y los hombres de Irlanda, y les quitó su veneno, como él mismo había dicho en esta estrofa:

Quitaré su veneno de sus poemas
en Druim Ceat de las asambleas,
y haré que la mente de los bardos
diga el bien de una sola manera.

Pues hasta aquel tiempo habían matado a las gentes con sus sátiras, o habían hecho que les salieran ampollas sobre sus caras y sus rostros. Y Colum Cille estableció una ley justa y cierta acerca de ellos para los hombres de Irlanda; esto es, que un bardo consumado de cada tribu mantuviera su linaje y su estirpe para que no decayera la nobleza de su sangre, como ha dicho el poeta en esta estrofa:

Le fue concedido a los poetas
por medio de Colum, el buen legislador,
un poeta por cada tribu, nada gravoso,
esto fue lo que ordenó Colum Cille.

Y no toleró que el poeta de una tribu de Irlanda fuera a otra tribu en busca de riquezas o bienes, ni que compusiese un poema para el señor de otra tribu sin su permiso. Y si éste daba permiso para que le hiciera un poema, mandaría a su propio poeta hasta la frontera para salir a su encuentro, y si éste alababa el poema lo compraría, y si no lo alababa el otro se volvería a su propia tierra. Y Colum Cille bendijo a los poetas si observaban esas condiciones, y bendijo a lo hombres de Irlanda si las cumplían. Y entonces Colum Cille envió a los poetas por toda Irlanda, y no les dejó estar en un único sitio a partir de entonces.

334. Cuando se quedaron los poetas y Colum Cille estableció una ley justa y cierta acerca de ellos para los hombres de Irlanda, cada poeta y cada bardo consumado hizo entonces un poema en alabanza de Colum Cille. Y cuando escuchó que todos los poetas lo alababan al unísono, tanto se exaltaron su mente y su corazón que el aire que había sobre su cabeza se llenó de malos espíritus. Y esto fue revelado por un hombre santo que le acompañaba llamado Baithin, el cual reprendió gravemente a Colum Cille, y le dijo que era más apropiado que prestara atención al juicio de Dios que a las alabanzas mundanales, y le dijo que el aire estaba lleno de demonios sobre su cabeza.