miércoles, 19 de marzo de 2008

San Columba y los poetas (III)


147. Una vez que estaba Colum Cille en cierta isla de Loch Ce, en Connacht, vino a él un poeta y hombre sabio que durante un rato estuvo conversando con él, y después se marchó. Y los monjes se sorprendieron de que Colum Cille no le hubiese pedido que diera muestra de su arte, como pedía a todos los otros poetas que a él acudían, y le preguntaron por qué había actuado así. Colum Cille les respondió, y dijo que no le había parecido oportuno solicitar entretenimiento de alguien que estaba tan cerca de la aflicción. Y añadió que no pasaría mucho tiempo antes de que vieran que alguien venía a anunciarles que aquel poeta había sido asesinado. Apenas habían oído la última de estas palabras cuando oyeron un grito en el puerto de aquella isla, y Colum Cille dijo que el hombre que había dado aquel grito había llegado con noticias de la muerte del poeta. Y se vio que era cierto lo que había dicho Colum Cille, y por ello fueron ensalzados los nombres de Dios y de Colum Cille.