lunes, 17 de marzo de 2008

San Columba y los poetas (II)


81. En una ocasión en la que Colum Cille se hallaba en cierto lugar entre Oilech de los reyes y Derry, vino a él una gran multitud de poetas, y le pidieron regalos y comida. “Venid a casa conmigo y os los daré”, les dijo Colum Cille. “No iremos”, le repusieron, “y si no nos los das ahora mismo, nos mofaremos de ti y te ridiculizaremos”. “A Dios le es fácil hacer que me libre de vosotros, “ dijo Colum Cille, “si Él lo quiere”, y se avergonzó mucho, pues no ha nacido ni nacerá, salvo el propio Cristo, nadie que lo supere en generosidad ni en honor. Y se dirigió ardientemente a Dios para que lo ayudara en el apuro en que se hallaba. Y dijo, “Señor Jesucristo, pues me has creado a tu imagen y semejanza, que no caiga ahora la vergüenza sobre esta imagen tuya. Que bien sabes que, si pudiera, te lo evitaría. Y no mereces reproche por mi causa.”

Entonces, confiado, fue Colum Cille a un pozo de agua fresca que había allí cerca, y lo bendijo y lo santificó en el nombre de Jesucristo, y entonces Dios le concedió una gran gracia, pues durante una hora convirtió el agua en vino. Aquel pozo recibió el nombre de “Bueno”. Y a Colum Cille le avergonzó no tener vasijas para dar el vino a los poetas y a todos los demás. Y un ángel le anunció que había cuernos de beber, que las gentes de antaño habían ocultado hacía mucho tiempo, en la muralla de un gran fuerte que se hallaba próximo, y encontró los cuernos en el lugar en el que le había dicho el ángel. Y había otro fuerte delante de aquel sitio, y allí condujo a los poetas y a los otros que estaban con él, y dio un gran banquete con aquel vino, y por ello fueron muy ensalzados Dios y Colum Cille. Y desde entonces se conoce a aquel fuerte como “El Fuerte del Banquete”.


Publicado en Renacimiento, 47-50 (Sevilla, 2005)

No hay comentarios: