lunes, 14 de abril de 2008

Con Cernuda



Este miércoles 16 de abril, a las siete y media de la tarde, presentaremos en la Residencia de Estudiantes el primer tomo de mi biografía de Luis Cernuda, correspondiente a sus años españoles. Alguien a quien leo atentamente desde hace más de quince años, y que es amigo, Andrés Trapiello, abrirá el acto. Y lo cerrará otro grandísimo poeta, también amigo, Luis García Montero. Yo no sé muy bien qué pinto entre ellos y el homenajeado, Cernuda, pero reconozco que más que nervioso estoy emocionado. Hoy, como aperitivo, cuelgo aquí este poema que escribí hace ya cinco años. Puede que en la presentación, quién sabe, vista el traje del que hablo en el poema.




GUARDANDO UN TRAJE (HOMENAJE A CERNUDA)

En un galán de noche, reposando,
fútil convaleciente de una fiesta
como todas las fiestas lamentable,
el traje suma polvo a su tejido,
tristeza a su grisura.

El ojo de perdiz: hermoso nombre,
lírico y vagamente venatorio
para oscuras incursiones venéreas
que no cobraron pieza.

Ya es hora de volverlo con los otros,
doblar el pantalón y cepillarlo,
poner sobre la percha la chaqueta
y meterlo en su funda
como a alguien que ha bebido entre las sábanas,
tarde, de mal humor y sin paciencia.

Todo una gran pérdida de tiempo
para quien no lo tiene
y prefiere leer unos poemas
a pactar con lo práctico y lo útil;
las líneas o versos, a la raya
de un pantalón que con arrugas cuelga.

Pero entonces recuerdo a Luis Cernuda.
Solos los dos, cerrado el centenario,
me viene a la memoria su elegancia,
sus escasas camisas escogidas,
el celo que adivino que pondría
en guardarlas, metáfora a su modo
de la obra bien hecha y lo poético.

Lo vacuo se me llena de sentido,
y no maldigo ya los dos minutos
que tardo en recoger el puto traje.

3 comentarios:

Antonio Serrano dijo...

Estimado Antonio, nunca pensé que algo tan insulso como un traje en un galán (o más, la funda de un traje) pudiera codearse con las musas. Te felicito por la presentación de tu libro, a la que asistiría si no estuviese a más de 600 kms. de distancia. Yo también, como lector, he rondado muchas veces los versos de Cernuda, así que buscaré tu libro en las librerías. Mañana anunciaré la presentación en mi blog.
Saludos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias, Antonio. A punto de coger el tren, recibe un saludo desde la ciudad natal del poeta, camino de su ciudad electiva, donde, como siempre, fue dichoso e infeliz.

Rafael G. Organvídez dijo...

¡Muchas felicidades, Antonio! Hoy nos han llegado ejemplares a la librería y ya se ha vendido un par de ellos. La edición ha quedado inmejorable, con seguridad a la altura del contenido. Ya la tengo en mi mesita de noche.
Un abrazo