miércoles, 9 de abril de 2008

La educación al garete

La situación de la enseñanza en España es, más que preocupante, agónica. Y los profesores, entre los que afortunadamente no me cuento, cada vez lo tienen peor. Pintan bastos para ellos. El problema no es ya de conocimientos, siendo esto grave, sino de actitudes. Es terrible que los alumnos aprendan poco, pero peor que interioricen y asuman como normal un estado de cosas en el que vale todo por su cara no siempre bonita. Fernando Iwasaki, siempre preocupado por la calidad de la enseñanza, ha publicado un artículo esclarecedor, La decencia de la docencia, en el que denuncia una maniobra torticera por la que la Junta de Andalucía ofrece dar un plus a los profesores si disfrazan el fracaso escolar. Más por menos, diríamos. Y los institutos empiezan a ser Fuenteovejuna, alzándose en abrumadora mayoría contra el despotismo desilustrado. Pienso que buena parte de los problemas de la educación se resolverían si las autoridades fueran obligadas a volver a la tiza durante todo un curso, preámbulo de al menos otros cuatro de docencia ininterrumpida. Si en el ínterin se les volviera a dar capacidad ejecutiva, más la influencia en sus compinches legisladores, ya se vería cómo se daban patadas en salva sea la parte para enderezar lo torcido antes de padecer de nuevo ellos tantísimos entuertos. Y no valdrían bajas por stress o depresión. Y a la derecha, a los liberales en economía, a ver cuándo les entra en la mollera que no hay mejor dinero que el que se invierte en educación.

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