lunes, 28 de abril de 2008

Lola y Teresa

Petronila Vera, "Niñas",1921

LOLA Y TERESA

En mil novecientos setenta y dos,
jugaban -eran primas- en un parque
a ritos que, como hombre, desconozco:
cosas de niñas, esas blandas bobadas
para el dueño de tanques y de aviones.

Teresa estaba enferma (me ha contado).
Y ahora es Lola quien se muere
en un hospital muy lejano
donde no pueden rescatarla mis comandos de entonces
ni tampoco los rezos del adulto
cuando hoy la fe se bate en retirada.

A la mujer que abrazo se la lleva
el recuerdo de aquellos juegos infantiles;
y aunque aprieto su carne, su alma ausente
corre por un parque abandonado.

Es mil novecientos setenta y dos
debajo de los párpados que beso.

2 comentarios:

Emma dijo...

Beautiful.

Counter-Revolutionary dijo...

Este poema es excelente, no cabe duda. Está trazada la melancolía de un modo muy elegante.