jueves, 29 de mayo de 2008

El tercer policía






UNA GRAN OBRA PÓSTUMA

Decir que El tercer policía es una de las novelas más inteligentes y divertidas de la literatura inglesa, tan rica en obras que comulgan con una u otra cualidad, puede parecer sin duda temerario, pero lo cierto es que es éste un libro que participa de lo mejor de Swift y Sterne sin perder en ningún momento su propio pulso y genio, únicos e inimitables. Por otra parte, recuerda no poco a Lewis Carroll y sus aventuras de Alicia. El humor, la sátira, la digresión que lleva por caminos sorprendentes y el juego con el lenguaje son en verdad portentosos, y su lectura es un verdadero placer que por incitar a la gimnasia mental debería ser recomendado en las facultades de Medicina para la prevención del mal de Alzheimer.
Flann O’Brien fue en realidad uno de los seudónimos de Brian Ó Nualláin, un irlandés de 1911 que desarrolló toda su carrera como novelista y columnista del Irish Times en la ciudad de Dublín, de la que apenas salió en su edad adulta, un rasgo que le aleja de sus paisanos Joyce y Beckett, con quienes tiene más de un rasgo en común.
En otras páginas, O’Brien, medio en broma, medio en serio, propugnaba que los personajes de las novelas fueran “contratados” una vez acabadas éstas para aparecer en otras ficciones. Al sabio bufo De Selby, gran hallazgo sobre el que está obsesionado el protagonista de El tercer policía, lo presentó por primera vez O’Brien en The Dalkey Archive, novela menor de 1964 que tiene como principal característica, rizando el rizo, contar con los servicios como personaje del mismísimo Joyce. Pero su nacimiento se remonta a 1940, fecha en que O’Brien escribió El tercer policía. Al ser rechazada para su publicación, su autor perdió el interés en esta novela, y siempre mantuvo que había extraviado el manuscrito. Se publicó finalmente en 1967, un año después de la muerte de su autor. Lo cierto es que junto con En Nadar-Dos-Pajaros y La boca pobre (escrita en gaélico) compone la tríada de sus grandes novelas, y probablemente sea la más acabada y perfecta de las tres.
Si la lectura de Flann O’Brien es siempre recomendable, traducirlo entraña sus riesgos, e intentar verter El tercer policía debe haber causado a Héctor Arnau no pocas desazones. El lenguaje de gran parte de la novela constituye un dialecto de la pedantería, plagado de barbarismos procedentes de un discurso solemne hasta el ridículo, con un empleo muy efectivo de palabras de origen latino que, en inglés, chocan al lector y lo envuelven en una nube de hilarante irrealidad. En español, es difícil que esos palabros, cuyas raíces nos suenan, conserven su carga satírica. Por chocante que parezca, casi hubiera sido necesario traducir algunas frases a un latín macarrónico, y ni aun así el resultado sería equiparable.
El prólogo de Cabrera Infante, pese a contener alguna inexactitud sobre la obra de nuestro autor (como por otra parte ya le sucedió a Borges al reseñar su primera novela, medio siglo antes de que se tradujera al español), constituye una apetitosa semblanza de O’Brien y una entusiasta invitación a su lectura.
No sería justo, desvelando la estructura de su trama, decir que El tercer policía es una novela circular. Más exacto es, atendiendo a su calidad, calificarla de novela redonda.



(Reseña publicada, no recuerdo dónde, al traducirse por primera vez esta obra al español. Actualmente está disponible en Nórdica, que va poco a poco recogiendo los títulos de Flann O'Brien)

4 comentarios:

Mery dijo...

Voy a tener muy en cuenta la reseña de este libro y este autor, pues, desde qu estuve en Irlanda, siento una especial atracción por su cultura (ahora la tenía algo olvidada).
Por otro lado quisiera señalar, al hilo de tu comentario, la importancia de un buen traductor para las editoriales y para el lector. Mas de una vez han caído en mis manos desafortunadas versiones de algún buen libro y eso lo ha hecho insufrible. Es cierto que hay autores especialmente complicados, (pobres traductores), pero se debería cuidar muy mucho el trabajo de estos profesionales, y por supuesto, valorarlos en su justa y gran medida.

Como siempre que entro por aquí, un gusto leerte.
Mery

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias, como siempre, a ti, por tus comentarios. Pronto colgaré aquí algunas reflexiones en torno a la traducción y sus gozos y sombras.

Inma dijo...

Muchas gracias por ponerlo tan pronto Antonio!

Albe dijo...

Lo apunto en la lista...


...lo amlo es que la lista se está haciendo interminaaaaableeee

jejeje