sábado, 31 de mayo de 2008

Una soledad metafísica



Bajo este título, Ángel L. Prieto de Paula publica hoy en Babelia su crítica de Luis Cernuda. Años españoles (1902-1938). Con las matizaciones que se quiera y con la advertencia que me hace de tres gazapos (uno de ellos atribuible al propio Cernuda, que citó mal un libro de Dámaso Alonso, aunque es cierto que uno debiera haberlo subsanado), se trata de una reseña muy favorable. De los grandes suplementos, sólo queda el ABCD por sacar el libro. Y puede que lo haga incluso hoy mismo, quién sabe, pues aún no he visto el periódico. En cualquier caso, estoy satisfecho por la acogida crítica, tomo nota de las observaciones que hacen y ya voy preparando, lentamente, como requiere la tarea, el segundo volumen de la biografía, correspondiente a los años de exilio.

4 comentarios:

Daniel dijo...

Su biografía sobre Luis Cernuda me ha producido un gran desconcierto. ¿Un tal luis Cernuda, simpatizante de los anarquistas, perteneciente a la fantamática "tercera España", alejado de su patria por el miedo a caer en las garras de los comunistas? ¿un tal José Antonio Primo de Rivera contrario a la violencia de sus huestes? ¿un tal García Lorca amigo del citado José Antonio?. Creo que debe tratarse de una asombrosa coincidencia de nombres, porque yo conozco a un Cernuda que defendió la República, que llamó a los vencedores "caínes sempiternos", que achacó a los franquistas el origen de los desmanes en ambos bandos durante la guerra civil, un Jose Antonio bravo defensor de la "dialéctica de los puños y las pistolas" y un García Lorca en las antípodas del pensamiento falangista. Por eso creo que usted debe hablar de otras personas, no sé si quizá sólo existentes en su deseo frente a la realidad, que siempre es terca.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias, Daniel, por la atenta lectura y por tomarse el tiempo de replicarme en un inteligente comentario que, sin embargo, encierra menos verdad de la que cree. Estoy seguro de que el desconcierto del que habla obedece a prejuicios a los que ha incomodado verse contradichos por algunos datos, que no son invención mía. Le cuento: 1) Cernuda, como tantos otros, simpatizó hasta 1937 con el comunismo. El profesor Bernard Sicot adujo documentos que apuntaban a una simpatía con el anarquismo, pero al menos uno de ellos ha resultado pertener a otro Luis Cernuda (aquí sí hay coincidencia de nombres, como usted dice). 2) Yo no he dicho que se marchara Cernuda por temor a caer en las garras de los comunistas; lo hizo engatusado por Richardson, en la creencia de que iba a dar conferencias en favor de la República, y huyendo, en todo caso, del conflicto y, en última instancia, del bando nacional, que ya había asesinado a Lorca. 3) José Antonio Primo de Rivera fue durante algún tiempo, efectivamente, contrario a las represalias mortales, y varios falangistas cayeron a manos de pistoleros contrarios antes de que la Falange se cobrara la primera muerte. Luego, es cierto, hubo mucha sangre. Pero por parte de todos. 4) El testimono de la simpatía entre Lorca y José Antonio lo aporta Gabriel Celaya. ¿Soy acaso culpable de no haberlo censurado? 5) Claro, amigo mío, que Cernuda defendió la República, ¿no lo afirmo una y otra vez a lo largo de la biografía?. Sin embargo, es un hecho que a partir del Congreso de Intelectuales de Valencia se distanció del comunismo. A mí me parece en eso un precursor, y defiendo su carácter independiente (por naturaleza, difícilmente podía amoldarse a lo gregario). Estará de acuerdo en que mejor haberse alejado del comunismo en 1937 que haber jaleado a Stalin y demás (otros lo hicieron hasta fecha mucho más tardía).

Habrá visto que no ahorro críticas a las derechas en el libro, por ejemplo al tratar de la CEDA, Gil Robles, o del recorte presupuestario a las Misiones Pedagógicas. Y que defiendo (cómo no hacerlo) la lealtad del poeta a la República. Pero si hubiera de buscar en la biografía unas páginas que resuman la actitud de Cernuda, las hallará en las páginas 392-393, donde tras denunciar yo, con él, la actitud miserable de que fue víctima Gide por sus críticas a la URSS, me hago eco del izquierdismo (eso sí, ya no comunista) de Cernuda, y de un acerado ataque de éste a los franquistas.

Todo lo que afirmo en la biografía, repito, está documentado y sólo cuando aporto alguna hipótesis empleo un "quizás" o un "tal vez".

Un saludo, y gracias nuevamente.

Daniel dijo...

Muchas gracias por su amable contestación, aunque me permitirá discrepar profundamente de su respuesta: 1) el único testimonio sobre la supuesta simpatía de Cernuda es el de Bernardo Sicot, que usted mismo reconoce equivocado en un caso y yo creo que muy endeble en el otro. Nadie más, ni investigadores, ni conocidos de Cernuda ha escrito una sóla línea sobre esa hipótesis, que por sentido común y un cierto conocimiento del poeta, es del todo inverosímil. 2) En la página 401 de su libro usted dice como una de las causas de la salida de Cernuda de España: "..la deriva que ha adoptado el antifascismo, echado en brazos del comunismo estalinista...". Considero en primer lugar muy discutible esa afirmación, que sería más objeto de un libro de política y no de una biografía. 3) Me parece especialmente rechazable su juicio sobre el fundador de Falange,juicio que de nuevo tiene más un carácter de análisis político que otra cosa. Falange fue claramente una organización terrorista, basada en principios totalmente antidemocráticos. Lo de "la dialéctica de los puños y las pistolas", frase "brillante" de José Antonio lo resume muy bien. Sobre quién mató primero, pues hombre, no me parece ni comprobado, ni justificación de nada. 4) El testimonio de G. Celaya sobre la supuesta amistad de Lorca y José Antonio vamos a dejarlo en un "simple conocimiento", creo exagerado del todo hablar de amistad. Y de nuevo por sentido común: ¿alguien puede casar el ideario falangista con Lorca?,¡por Dios!. 5) Cernuda, como Antonio Machado, difícilmente pudo alejarse del comunismo, porque más allá de simpatías iniciales,nuna fue comunista. Esas simpatías proceden, creo yo, de los ideales de libertad y defensa del los explotados que ambos poetas compartieron. 6) El "sostenella y no enmendalla" no fue sólo patrimonio de los comunistas. ¡Cuántos falangistas, franquistas, etc han intentado, y todavía intentan, justificar lo injustificable!.
Mi admiración a la obra y la vida de Luis Cernuda, que sin duda usted comparte, me llevan a hacer estas precisiones. Es normal que un poco todos los que nos acercamos a su figura lo hagamos con cierta pasión. Por ello creo que hay que apartar de la cabeza nuestras simpatías políticas o de cualquier naturaleza, para acercarse a este gran poeta, víctima tantas veces de la incomprensión.
Le reitero mi agradecimiento. Un saludo cordial.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Bien, Daniel. Ya hemos dicho los dos lo que teníamos que decir. No deseando entrar en polémicas, le envío también un saludo.