miércoles, 11 de junio de 2008

Décima antigua


No la doy aquí por la reciente frecuentación del primer Cernuda ni por la nueva edición de la poesía de Jorge Guillén en Tusquets (que ha tenido la amabilidad de enviarme Beatriz de Moura), sino porque ya estaba escrita hace tiempo, flor plantada que brota hoy. Con evocaciones de Pablo García Baena, este mes es, quizá, el más hermoso del año. Anoche por lo menos lo era en Sevilla, paseando por el Paseo de Catalina de Ribera, los Jardines de Murillo y la calle Vida. Me acompañaban Teresa y, jugueteando en la sangre, dos copas de buen vino.


JUNIO

Junio es tarde de paseo,
sol en las ramas, belleza
de lo vivo; la pereza
se hace novia del deseo.
Desde todo cuanto veo
se eleva un canto de gozo,
un placer que casi rozo.
Por las sendas de la huerta,
voy vagabundo, y despierta,
fresca, la sed junto al pozo.

3 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

El noviazgo entre la pereza y el deseo es todo un hallazgo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias, Enrique. ¿No decía Pedro Salinas "Horizontal, sí, te quiero"? Y qué momento tan erótico la siesta...

Mery dijo...

Te digo lo mismo que Enrique: ennoviar pereza y deseo es hilar muy fino, sin duda, un perfecto casamiento.
Para remate, tu alusión a Salinas, al que por mucho que lea no dejo de descubrir y admirar.

No me extraña que te broten antiguas flores paseando por esos lugares, físicos y sentimentales.
Un abrazo