domingo, 8 de junio de 2008



EN LA MUERTE DE EUGENIO MONTEJO

Recibí la noticia leyendo el excelente blog de Fernando Valls, La nave de los locos. Luego, El País traía el domingo la necrológica firmada por Javier Rodríguez Marcos. Ha muerto el poeta venezolano Eugenio Montejo.

A él, como a Borges, y a uno mismo, le fascinaba Islandia, y cité unos versos suyos en un artículo sobre la isla que publiqué en El Viajero. Vi a Montejo dos o tres veces aquí en Sevilla, en el curso de las lecturas organizadas por Francisco José Cruz y la Casa de los Poetas. Charlamos brevemente. La última vez me dedicó un ejemplar de Papiros amatorios, su poemario de 2002 editado en Pre-Textos. En esta ciudad, también, publicó Renacimiento hace once años en la colección Azul, dirigida por el bueno de Rafael Adolfo Téllez, su Adiós al siglo XX, donde, releído esta tarde, hallo cuatro o cinco poemas antológicos. Uno de ellos, “Visible e invisible”, dice así en sus dos primeras estrofas, tan vueltas actuales por su muerte:

No ha muerto. Cambió de ruta el tiempo
que pasaba a su lado.
Él permanece donde lo vimos siempre
en lentas charlas al hilo de esas horas
que ya se han vuelto espacio.

Tal vez seamos nosotros los ausentes,
los que quedamos de este lado del eclipse
aislados por la nieve del camino.
Nadie estará seguro aquí de nada,
salvo del enigma.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo también tuve ocasión de saludarlo en Sevilla y me firmó su "Alfabeto del mundo", en Laia.
Hoy Islandia nos queda aún más lejos.

Descanse en paz.

TOMÁS dijo...

Montejo, un magnífico poeta poco leído en este país de premios y mercadeos.
http://tropicodelamancha.blogspot.com

Mery dijo...

Me parece un acertado detalle de reconocimiento que tu, Fernandoo Valls y otros, hagáis una entrada recordando al poeta.
Y una suerte haberlo conocido en persona y haber intercambiado unas palabras , seguramente cargadas de belleza y sabiduría.
Un abrazo