jueves, 5 de junio de 2008

Otro poema de Tennyson


Esta traducción también quedó fuera de mi antología de Tennyson La Dama de Shalott y otros poemas (Pre-Textos). Lo doy con un cuadro de Millais, inspirado precisamente en la Mariana de Tennyson. Otro de Waterhouse, "Mariana en el sur" lo he descartado por demasiado apastelado. La traducción requiere un repaso, lo sé, pero la doy aquí tal como figura en mis archivos:


MARIANA EN EL SUR

Con una blanca sombra ante su planta,
la casa resplandece en todo el llano
velada al gran calor por celosías
y en silencio las viñas polvorientas:
una sierra azulada a la derecha
y ante ella el cauce seco de un río,
bajíos en una playa lejana
de clara arena y deslumbrantes calas.
Pero, “Ave María”, sollozaba,
y “Ave María” estaba noche y día,
y, “Ay,” cantaba, “estar en soledad,
vivir olvidada, el amor perdido”.

Mientras su canto se iba entristeciendo,
por frente y pecho abajo resbalaban,
y en los rosados cirios de sus dedos,
guedejas del castaño más intenso
a ambos lados. Detrás aparecían
umbríos y secretos, sepulcrales,
sus ojos melancólicos, divinos,
morada de un infortunio sin lágrimas.
Y “Ave María”, se lamentaba,
“Madonna, triste son la noche y el día”,
y, “Ay”, cantaba, “estar en soledad,
vivir olvidada, el amor perdido”.

Cuando mudaba el carmesí, y pasaba
a vivo anaranjado sobre el mar,
ella se reclinaba, y de rodillas
le murmuraba así a Nuestra Señora:
“Concédeme Tu Gracia, Madre Mía,
para llevar mi fatigosa carga.”
Y en el líquido espejo refulgía
la clara perfección de su semblante.
“¿Es ésta la hermosura”, sollozaba,
“que él tanto alabara, noche y día?”
Y, “Ay”, decía, “mas me levanto sola,
duermo olvidada y despierto triste”.

Ningún ave cantaba, no balaban
corderos ni pasaba nube alguna,
mas el calor del día iba creciendo
por piedras y vapores de salinas;
siguió dormida toda la mañana
y pensó que hollaba hierbas en el monte
oyendo ecos de sus nativas brisas
y el murmullo de arroyos valle abajo.
En sueños exhaló un leve gemido,
y en susurros, como de noche y día,
pensó: “Aquí está solitario mi espíritu
que camina olvidado y está perdido”.

Aun soñando, supo que era un sueño:
sentía que él estaba allí y no estaba.
El rumor del riachuelo, al despertarse,
se apagó y, fuera, el sol más persistente
marchitaba un sauce enfermo, encogido.
El lecho del río cubría el polvo
y todo aquel gran horno de la luz
chocaba contra el muro cegador.
Murmuró, con una queja ahogada
y más profunda que de noche o día:
“Madre de Amor, no dejes que aquí sola
olvidada viva y muera afligida”.

Levantándose, extrajo de su seno
viejas cartas en alabanza suya.
“El amor ha de ser fiel” le decían,
“a la criatura más bella del mundo.”
Un espectro la puerta atravesó
mirándola con desprecio, y le dijo:
“Pero ahora que deserta tu belleza
sola te quedarás ya para siempre.”
“Oh corazón tan cruel”, cambió de tono,
“y cruel amor, destinado al desdén,
¿es éste mi final, la soledad,
vivir olvidada y morir cuitada?”

En la hora vespertina algunas veces
un espectro la puerta atravesaba;
mirándola a los ojos le decía:
“Ya nunca volverás a estar tú sola”.
Y, posando sus llamas sobre todo,
iba el calor del día declinando
y, lenta, se curvaba hacia el oriente
la sombra negra que vertía el muro.
“Desde el día hasta la noche”, gemía,
“del día hasta la noche, noche y día
y día y noche estoy siempre yo sola,
olvidada vivo y muero afligida”.

Cantó al anochecer una cigarra
y se escuchó un sonido cual marino
que la hizo abandonar la celosía
y corrió a asomarse a su balcón.
Por toda la extensión, rosa de fuego,
fulgían bajo el Héspero sus lágrimas,
y a través de las silentes esferas
se alzó la noche Cielo sobre Cielo.
Y ahora ya llorando se quejó:
“Ya es la noche que no tendrá otro día,
cuando al fin dejaré de estar a solas,
de vivir olvidada, el amor perdido.”


ALFRED TENNYSON










1 comentario:

Albe dijo...

Pulir??
Antonio,eres demasiado perfeccionista...
;)