domingo, 29 de junio de 2008

Roger Casement

Como es sabido, Mario Vargas Llosa está escribiendo una novela sobre Roger Casement, muy interesante aventurero vinculado al Congo de Conrad, al Perú o a la lucha por la independencia de Irlanda. Se me hacen eternos los días hasta que se publique el libro. Entre tanto, dejo aquí algunas líneas de la novela Nadan dos chicos, de Jamie O'Neill, que tuve el privilegio de traducir para la editorial Pre-Textos hará tres años. Se trata en mi opinión de una novela magistral, juicio que comparten, entre nosotros, José María Guelbenzu o Ricardo Menéndez Salmón. Allí se menciona bastantes veces al protagonista de la futura novela de Vargas Llosa, en las vísperas del Levantamiento de Pascua de 1916. Arriba, la tumba de casement en el cementerio de Glasnevin, en Dublín. Se puede leer en gaélico, bajo su nombre: "Muerto por Irlanda el 3 de agosto de 1916".




NADAN DOS CHICOS (UN FRAGMENTO):



―Me pregunto –dijo su tía– si Casement habrá podido encontrar tréboles hoy.
―¿Casement?
Lo miró con sorpresa, y él supo que no había sido intención de ella hablar en alto. ―Sir Roger –dijo Eveline–. Está en Alemania, el pobre.
Había claramente un punto de romance en su voz. Casement. Kettle había pronunciado su nombre. ―¿Es prisionero de guerra Sir Roger?
―¿Cómo puedes saber tan poco? –dijo con un temblor de irritación– Está reclutando una Brigada Irlandesa entre los prisioneros de guerra irlandeses para luchar no por la causa de Inglaterra, sino la de Irlanda. Cuando llegue el momento, esa brigada zarpará para Irlanda. Con ella hará que se alcen el Oeste y el Sur.
―Ya. ¿Y es Sir Roger alguien por quien sientes cariño?
―Es un conocido.
―¿De hace mucho? –no se molestó en contestar– ¿Cuándo podemos esperar a Sir Roger?
―Confío que pronto. Cada día que lo retrasamos se acerca más la guerra a su fin. ¿Y de qué sirve una victoria alemana si no nos hemos alzado para contribuir a ella? Estos hombres que tenemos delante tomarán Dublín y la retendrán a la espera de que llegue Casement. Sí, la querida, vieja y sucia Dublín, la ciudad del extranjero, del dominio inglés, la ciudad del Castillo: siempre fue el azote de las esperanzas irlandesas. Ha llegado el momento en que debemos redimirla. Sólo estos batallones de Dublín pueden ayudar a que así sea. De su sangre irlandesa harán una capital para Irlanda. Pero eso a nosotros no nos importa. Lo que nos importa es Ferns.
―Tía Eva, ¿crees que algo de esto va a ayudar a los pobres?
―Los pobres son tan patriotas como cualquier otro irlandés.
―No, no me refiero a eso. Me refiero a que hubo un número en los teatros de variedades de Londres, no recuerdo quién fue, pero cosechó grandes carcajadas cuando dijo que nunca supo qué hacían los mendigos de Londres con la ropa que ya no querían hasta que vino a Dublín. Pero en realidad no es un chiste, ¿verdad? Cuando ves chicos que no tienen pantalones que llevar y niñas que van por ahí en sacos de harina, te preguntas qué diablos sucede. Me pregunto si algo de esto lo va a cambiar. ¿O se trata sólo de repintar los buzones?
―¿Los buzones? –dijo– Sí, de verde; qué gran idea.

3 comentarios:

Counter-Revolutionary dijo...

Este post me ha recordado -el hablar de las relaciones entre la elite inglesa y los irlandeses- una pregunta que me hice cuando estudié en Irlanda y que allí no pude resolver: ¿cuál es la situación social, política, económica, actual de la antigua "ascendancy" inglesa protestante? ¿sigue habiendo una escisión, aunque de distinto modo, respecto al resto de la población?

Antonio Rivero Taravillo dijo...

The Ascendancy se ha diluido bastante, especialmente con la emergencia de los nuevos ricos irlandeses, que son, al menos nominalmente, como la inmensa mayoría d ela población de los veintiséis condados de la República, católicos. Pero, sí, algo queda de esa separación de la que hablas...

Albe dijo...

Lo tengo pendiente, Antonio.
Espero que por poco tiempo!