Traición a Ezra




La llegada al taller de poesía de un nuevo alumno nos hace replantearnos una vez más nociones como las de metro y ritmo, la música del poema. A los que ya participaban en el curso les he subrayado la importancia de que forma y contenido vayan de la mano (el “canto y cuento”, que decía Antonio Machado), y este nuevo alumno quiere desprenderse del yugo del verso medido, aspirando a un ritmo más libre. Cuando empecé a escribir poesía, naturalmente, la impericia era mi compañera, y los versos fluían –con algún traspiés- sin mucha atención al número de sílabas o a los acentos, de forma bastante espontánea. Luego fui depurando el verso y la técnica se fue imponiendo, no sé si a costa de la creatividad.

De todo esto da cuenta el siguiente poema, escrito hará un par de años pero puesto de actualidad a la luz del mencionado debate del taller de poesía


TRAICIÓN A EZRA

Lo siento, Ezra Pound. Mis canciones
naufragan en el mar de los acentos,
y al fin he sucumbido a lo que tú llamabas
el metrónomo en The ABC of Reading.
Con sílabas contadas, que es gran torpeza.

A los endecasílabos blancos los tizna
la impericia en otras músicas y la infidelidad a la tuya,
por más que ahora intente otras medidas.
¿Para qué tanto leer tu prosa crítica
si los versos claudican y no arriesgan?


Por cierto, que he repasado The ABC of Reading y no hallo ahí ahora la alusión al metrónomo. Probablemente proceda la idea del “Manifiesto imagista”.

Comentarios

Pepe López ha dicho que…
Me alegro de que alguien más se suba al barco vikingo.

UN ABRAZO