lunes, 9 de junio de 2008

Traición a Ezra




La llegada al taller de poesía de un nuevo alumno nos hace replantearnos una vez más nociones como las de metro y ritmo, la música del poema. A los que ya participaban en el curso les he subrayado la importancia de que forma y contenido vayan de la mano (el “canto y cuento”, que decía Antonio Machado), y este nuevo alumno quiere desprenderse del yugo del verso medido, aspirando a un ritmo más libre. Cuando empecé a escribir poesía, naturalmente, la impericia era mi compañera, y los versos fluían –con algún traspiés- sin mucha atención al número de sílabas o a los acentos, de forma bastante espontánea. Luego fui depurando el verso y la técnica se fue imponiendo, no sé si a costa de la creatividad.

De todo esto da cuenta el siguiente poema, escrito hará un par de años pero puesto de actualidad a la luz del mencionado debate del taller de poesía


TRAICIÓN A EZRA

Lo siento, Ezra Pound. Mis canciones
naufragan en el mar de los acentos,
y al fin he sucumbido a lo que tú llamabas
el metrónomo en The ABC of Reading.
Con sílabas contadas, que es gran torpeza.

A los endecasílabos blancos los tizna
la impericia en otras músicas y la infidelidad a la tuya,
por más que ahora intente otras medidas.
¿Para qué tanto leer tu prosa crítica
si los versos claudican y no arriesgan?


Por cierto, que he repasado The ABC of Reading y no hallo ahí ahora la alusión al metrónomo. Probablemente proceda la idea del “Manifiesto imagista”.

1 comentario:

pepe dijo...

Me alegro de que alguien más se suba al barco vikingo.

UN ABRAZO