jueves, 17 de julio de 2008

Arqueología poética

Un poema que escribí hace ya veinticinco veranos. Veo que ya entonces me atraía la metaliteratura:







ANTES el pájaro estaba
en la rama y sin canción.

Nubarrones de tristeza
secuestraban el azul.

La fuente no derramaba,
estrofa de agua, su voz.

Tú te fijaste en las cosas,
entonces todo cambió.

Las alas del pájaro iban
coreando su volar.

El cielo, un plácido océano;
y tú, nadando en su luz.

Y el agua alzaba unos versos,
este poema de amor.

2 comentarios:

irene dijo...

Qué bueno que conserves todos tus escritos. Algunos, como éste, me transportan en el tiempo-espacio... Dulce nostalgia.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

La verdad, Irene, es que conservo casi todo lo escrito desde que tengo dieciocho o diecinueve años. Incluidos bastantes poemas que no sé si leíste en su día. Por cierto, qué pronto te levantas y visitas esta casa. Hoy no eran ni siquiera las ocho cuando me llegaron tus comentarios. Yo confieso que aún estaba en pijama. Buen fin de semana. Ah, y tomo nota lo de la tertulia...