jueves, 3 de julio de 2008

Cuarentena (17)

17

De entre su extensa colección de libros sobre licantropía, el erudito escoge uno y se lo da a leer a su amada. Le encarece su lectura, pues —le dice— muchas y útiles enseñanzas extraerá de él. La amada se lleva el libro, un volumen encuadernado en piel —¿de qué animal?— a su casa, y el erudito no sabe nada de ella durante días. Preocupado por su ausencia, y temiendo algún accidente o percance, una mañana acude a donde ella vive. Subidas las escaleras y cuando parece que se va a abrir la puerta, un aullido responde al timbre. Luego pasos veloces, y ella que azoradísima le franquea la entrada y lo lleva hasta el salón. Allí el libro, sobre el suelo, ulula que pone el vello de punta. La alfombra está arañada y sucia. El perrito faldero, degollado.

2 comentarios:

Mery dijo...

Vaya, de libros-lobo hablamos hoy. Tienes una imaginación de bellas ramificaciones.
Un saludo

Albe dijo...

Esta serie de relatos me tiene atrapado, fascinado y estremecido...


...sin palabras.

Artista!!