miércoles, 16 de julio de 2008

Cuarentena (23)

23

En el sombrío portal entran velozmente dos fugitivos. Tras ellos viene una multitud airada que vociferando rompe el silencio y la puerta —a hachazos— que acaba de cerrarse.
La sed de sangre es mucha, y muchas las gargantas que gritan muerte. Con temor por sus vidas, los fugitivos suben como pueden las escaleras, y en el primer rellano penetran en un piso que se les abre. Los moradores son un niño y una niña: de unos siete años entre los dos. Hay un extraordinario parecido entre el fugitivo más alto y la niña. El otro se parece a un retrato que domina la sala.
Un cristal salta hecho añicos por una piedra lanzada desde la calle. Inmediatamente se quiebran otras lunas, y una antorcha cae en la habitación, prendiendo en la alfombra. Entra la turba, pero por más que registran la casa sólo encuentran a una anciana con graves quemaduras y un lienzo que arde irreconocible.

1 comentario:

irene dijo...

Antonio, no sé, es una idea: para cuándo una tertulia con lecturas de tu "Cuarentena".