viernes, 1 de agosto de 2008

Cuarentena (28)

28

Vamos cabalgando por un vasto prado. Frente a nosotros, las colinas donde naciste; a la derecha, el río por el que bajé a estas tierras. Es media tarde, y la luz todavía se niega a ser devorada por la noche, se abraza a la hierba y a las flores, aún busca un reflejo en una roca.
Llegamos al lugar donde por primera vez te besé, desmontamos y dejamos sueltas nuestras yeguas. Cogidos de la mano, damos unos pasos y pronunciamos, como misteriosos arcanos, nuestros nombres. Desde una arboleda nos llega el bramido de un ciervo cuando ya rodeo tu cintura. Otro bramido le responde mientras enmudecen nuestras lenguas, chocando entre sí. Es blando el pasto, como tú, horizontal. Está húmedo y frío —dices—, pero nos damos calor en un momento en que ya las nubes no proyectan su sombra.
Es noche cerrada cuando regresamos. No hace falta espolear, pues las monturas ansían el calor del establo y el heno cortado esa misma mañana. El capataz se hace cargo de ellas. Ha incendiado, como ordené, la casa.

4 comentarios:

Irene dijo...

Volvemos a lo de las distintas lecturas. La mía:

Wuauuu!!! Un final fantástico; una escena maravillosa. ¿Un punto y aparte o un final de "una historia de amor"?
De nuevo, Antonio, me encanta.

Mery dijo...

Coincido con Irene en ansiar la continuación de esta microescena. Espero que sean puntos supensivos, nada mas.
Un saludo

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Punto y aparte... puntos suspensivos... Para mí, todo son signos de interrogación, pero ¡cómo me alegran vuestros signos de exclamación ante estos relatos!

Anónimo dijo...

Hola Milord,

Me alegran estas admiradoras tipo haren,pero a mi me gusta más el relato de los fugitivos, el retrato,la historia en sí atrapa la atención enseguida, y el final es sobrecogedor y tambien esperanzado.

¿cual, si lo hay, es el porqué de escribir estos relatos? A mi también me gustan las historias evanescentes como estas...

Respecto al galés, no entendí nada, claro,pero espero que no sea nada malo contra mi.

Saludos,
K