miércoles, 6 de agosto de 2008

Cuarentena (30)

30

Mientras tu mano va recorriendo mi muslo, y ya la ingle tiembla presintiendo su contacto, un león y un arpa vienen a mi mente: escucho un coro de doncellas.
Se adentra en mi bosque; explora el territorio que sólo a ti te pertenece: tu mano toma posesión de lo que es tuyo. Una puerta de una ciudad derruida, un león y una lámpara llenan mi pensamiento.
Busca la encrucijada, halla el centro justo de mi mundo, la piedra en que se funda mi placer. Pero yo estoy ausente de tu mano: veo tonos azules tras los cerrados ojos, salas vacías en primavera, y un alto león que rampa por mi cuerpo.

2 comentarios:

Mery dijo...

Qué bonita alegoría del placer.
El coro de doncellas y un león y un arpa. Perfecta combinación de sutileza y fuerza de la pasión.
s

Jesús Cotta Lobato dijo...

Me impresionan estas imágenes. Describen la emoción y la realzan mejor que un tratado de psicología. Enhorabuena