domingo, 17 de agosto de 2008

Cuarentena (34)

34

Vuelve a su casa el pescador, con el exiguo fruto de tantas horas de esfuerzo a la espalda, por el camino viejo que ya nadie usa, a la sombra de los robles. A mitad de camino recuerda que ha prometido a un amigo que esa noche devorará la luna. De un solo bocado, afirmó. Bicorne, ella lo mira en silencio.
Uno de los peces cae a la vereda es un golpe seco de cadáver no humano. El pescador no muere hasta andada otra legua, cuando su amigo, aprovechando la noche más oscura, las recientes tinieblas, le asesta un gran golpe en la nuca. Le da de oídas.
¿Adónde fue la luna? El amigo la escupe sobre un charco. Recupera su voz el mochuelo, y un lobo que pasa, ululando, se lleva el salmón caído sobre el polvo.

1 comentario:

José María JURADO dijo...

"El amigo la escupe sobre el charco", este paseo entre sombras, este temor atávico a que los astros se apaguen, superior al temor de matar, estupendo.De los mejores.