viernes, 8 de agosto de 2008

Regreso a Ítaca



Salimos a las siete de la mañana de Sevilla, y montados en la máquina del tiempo de H. G. Wells (cuya autobiografía, que publicará Berenice, uf, por fin he acabado de traducir,) hemos llegado cinco minutos antes –sí, a las siete menos cinco- a Lisboa. Qué mundo, en Lisboa, o más bien en Estoril, vive desde hace unos años mi hermano Fernando, que da clase en el Instituto Español donde profesara Eugenio Montes, pero ahora, cuando vuelvo a Portugal al cabo de muchos años, él está en el Brasil. Go West, parece que ha sido la llamada que ha oído también mi hermano, pero él a varios miles de kilómetros al sur de nuestro destino.


El avión nos lleva siguiendo la trayectoria del sol a Filadelfia, y luego, trasbordando, a Ithaca, o Ítaca, en cuyo aeropuerto hemos aterrizado a las seis de la tarde. En Ithaca, al norte del estado de Nueva York, donde vive el escritor bloguero y boliviano Edmundo Paz Soldán, en la Universidad de Cornell, y donde fue profesor Nabokov, realizó Teresa sus estudios de postgrado, embarcada para mi envidia en un curso monográfico sobre Beowulf con el profesor Kaske (me he traído ejemplares del TLS que apenas había hojeado estas semanas y veo un anuncio de la cuarta edición del poema, debida a Klaeber; la nuestra es la segunda, y mucha de su roña es de mis dedos). Qué extraño regresar a este lugar, y que lo hagamos juntos: ella y yo, en Ítaca, adonde fui llegando durante meses con mis cartas. Me apropio del poema de Cavafis:


Cuando emprendas tu viaje a Itaca

pide que el camino sea largo,

lleno de aventuras, lleno de experiencias.

No temas a los lestrigones ni a los cíclopes

ni al colérico Poseidón,

seres tales jamás hallarás en tu camino,

si tu pensar es elevado,

si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Ni a los lestrigones ni a los cíclopes

ni al salvaje Poseidón encontrarás,

si no los llevas dentro de tu alma,

si no los yergue tu alma ante ti.


Pide que el camino sea largo.

Que muchas sean las mañanas de verano

en que llegues -¡con qué placer y alegría!-

a puertos nunca vistos antes.

Detente en los emporios de Fenicia

y hazte con hermosas mercancías,

nácar y coral, ámbar y ébano

y toda suerte de perfumes sensuales,

cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias a aprender,

a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.

Llegar allí es tu destino.

Mas no apresures nunca el viaje.

Mejor que dure muchos años

y atracar, viejo ya, en la isla,

enriquecido de cuanto ganaste en el camino

sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino.

Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,

entenderás ya qué significan las Itacas.



C. P. Cavafis. Antología poética. Alianza Editorial, Madrid 1999. Edición y traducción, Pedro Bádenas de la Peña

4 comentarios:

Mery dijo...

Hermosas palabras de Cavafis. Y sabias. Yo llegué a él de la mano de Gil de Biedma y ya nunca la he soltado.

Alejandro Lérida dijo...

El viaje a las Ítacas es el viaje como educación. El viaje es la distancia más larga entre dos puntos. El viaje es el arte del encuentro. EL viaje como fin, no como medio. Del viaje nunca hemos de salir indemnes, sino conmovidos, transformados de tal modo que ya no seamos los mismos que partieron. Viajar es "hacerse uno, hacerse otro", al decir de Lorenzo Silva. Hay que viajar sin plan, sin propósito, sin fecha de regreso: otra cosa no es más que turismo. "¿Volver? Vuelva el que tenga" (ay, Cernuda). Pues eso. Buen viaje.

Sergio dijo...

Saludos. Tengo unas preguntas: ¿Qué te parece la traducción de Kavafis que hace José María Álvarez?, ¿qué traducción recomendarías:esta de Pedro Bádenas?

Es que, por ejemplo, leí el poema "La ciudad" en la traducción o el "transplante" que hace Lawrence Durrell en su "Justine" (del "Cuarteto..."), que a su vez está traducido por Aurora Bernárdez al español, y, la verdad, me gustó bastante más que la de Álvarez: tiene más sabor...no sé...

Gracias.

Anónimo dijo...

Hola Milord,

Entre " las Metrópolis de Asia " y este poema imprescindible creo que definitivamente hay que emprender viaje... hacia otros Mares.

¿qué tal todo por Hispalis? Han convocado unas plazas en el Instituto Cervantes, no se si lo has visto, y otras de ayudante de lector en español en un montón de países. está en el boletín semanal del MAP... EEUU, Italia, Portugal... hasta Nueva Zelanda.

K:))