viernes, 26 de septiembre de 2008

De un cuaderno bretón (I)



La mayoría de estas entradas ya aparecieron en la revista Clarín hace tres años:



Metempsicosis de las manzanas, la sidra es céltica. Después de haber apurado uno varios vasos de ella, las carreteras se ponen a imitar alegremente, con improvisado genio, las artes decorativas que desde la época de La Téne han bendecido a los pueblos celtas: sus líneas se comban, giran sobre sí y tienden ya irremediablemente a la espiral, al baile. La sidra hace que las carreteras bretonas sean más curvas. Como el cuenco en que se bebe o como sus redondas burbujas, microcosmos perfecto en el que, vertiginosa imagen del universo, surgen y desaparecen astros, meteoros, planetas.

No hay comentarios: