viernes, 5 de septiembre de 2008

Otras casas de Cernuda (y IV)




El último curso que Cernuda dio clases en los Estados Unidos fue el 1962-63. Luego ya no quiso regresar, y el fin es conocido, cumpliéndose el 5 de noviembre de 1963 el destino presagiado en el título de Con las horas contadas.
Aquel año lo pasó en uno de los municipios del gran Los Ángeles: Santa Mónica, frente al Océano Pacífico, a doscientos metros de donde acaba la famosa ruta 66 que atraviesa el país y que, como los ríos que van a dar en la mar, muere en este punto extremo de la geografía americana. El clima es mucho mejor que el de San Francisco, donde había pasado el año anterior, y disfrutar de la playa fue gran cosa para Cernuda, algo con lo que compensar el no entenderse con sus compañeros de departamento, entre los que estaba un Ricardo Gullón al que no apreció nunca a pesar de que éste había escrito un importante ensayo sobre el poeta años antes.

En la manzana de al lado, también en Ocean Avenue, vivía Carlos-Peregrín Otero, el amigo de Cernuda en sus años californianos.




2 comentarios:

braulio dijo...

Gracias por hacernos partícipes de tu viaje cernudiano. Con tu blog, algunos estamos haciendo una ruta que siempre quisimos emprender y que el presupuesto todavía no nos permite... y acompañados por uno de los guías más sabios en la vida del poeta. Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias a ti, Braulio, compañero de viaje aunque sea virtual. El segundo tomo de la biografía marcha a buen ritmo, y daré aquí algún adelanto. Un abrazo.