martes, 7 de octubre de 2008

De un cuaderno bretón (VI)



Aven, en bretón, significa río, lo mismo que Avon, el de Shakespeare. Por el río de Pont-Aven, junto al molino, la memoria de Paul Gauguin entre confiterías donde se expenden, harina, huevos, mantequilla, todas las especialidades de las galletas bretonas, a veces en cajas de lata que reproducen cuadros del artista. Su colorido intenso, como el que postulaban Gauguin y sus amigos que por aquí habitaron, es émulo del de las pinturas que se exhiben en las varias decenas de galerías de arte que salpican las calles de la villa. Sin duda, la Polinesia es, o soñamos con que sea, un lugar edénico, El paraíso en la otra esquina que da título a la novela de Vargas Llosa sobre Gauguin y su abuela, Flora Tristán. Pero una tarde luminosa de agosto, cuando Francia es sepultada por la canícula, en este extremo occidental, en esta otra esquina atlántica donde llega fluvialmente el frescor de la marea a casas y cabañas junto al bosque de Amour, uno renuncia a utopías y entre copas de muscadet y media docena de ostras toma, en la ribera, posesión de un paraíso próximo, cercano, íntimo, en esta tierra que a la noche se trasforma y se torna paseo de ánimas, solar del Purgatorio.

5 comentarios:

Juan Manuel Macías dijo...

Las ánimas, como en las crónicas del sochantre... Una de mis asignaturas pendientes de mitomanía es probar el muscadet. Un abrazo.

Mery dijo...

Esta serie bretona me parece sencillamente preciosa.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Las crónicas del sochantre, querido Juan Manuel, son de una finura y una belleza que arranca lágrimas, cuanto más dulces si regadas con muscadet. Y gracias, Mery, una vez más, por tus palabras, que ayudan a perseverar cuando uno duda para qué sirva todo esto del blog.

marisa dijo...

Como ya dije el otro día tu cuaderno bretón me lleva a un tiempo que creí perdido en los laberintos de mi memoria. Dicen que "veinte años no es nada", y menos deberían serlo quince...Pero en fin. Me pierdo en tus palabras y viajo en el tiempo y el espacio, ese "cronotopo" que a veces nos olvida. Para eso sirve tu estupendo blog, que no es poca cosa.
PD.Yo también dudo cada día y sigo perseverando, no sé bien por qué...

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Pues con que a un lector o dos (o tres, que es número más céltico) le gusten estas páginas, yo hallo justificación en ellas. Gracias a todos por los comentarios.