miércoles, 8 de octubre de 2008

Jon Juaristi reseña La boca pobre




El sábado pasado, Jon Juaristi publicaba en ABCD una amplia y entusiasta reseña de La boca pobre, la pequeña gran novela de Flann O'Brien. Por la parte que me toca como introductor y traductor de ese título en España, comparto aquí la buena noticia. Justo es reconocer a Diego Moreno, el audaz editor de Nórdica, su interés por el libro desde el primer momento. Arriba reproduzco la portada del original (nadie se extrañe del seudónimo Myles na gCopaleen: lo explica Juaristi en su texto).

2 comentarios:

manuel g. dijo...

No me explico cómo o´Brien, para quien lo céltico era parte fundamental de su ser, se dedicó en esta genial novela a ridiculizarlo y machacarlo.

Yo no sé cómo se lo tomarían los gaélicos. Y tampoco, cómo argumentaba él “esta traición” hacia el mundo gaélico, al cual sin duda, por otro lado, se sentía unido.

¿No parece una puntilla innecesaria a una cultura en extinción? ¿por qué tanto ensañamiento?

Antonio, ¿tu conoces si hubo en su momento debate sobre esto, y sobre las ideas del autor al respecto?.

Desde luego, que, como todo, el mundo este gaélico es ridiculizable, pero ya que nos ponemos, ¿no es más justo ridiculizar al orden triunfante, que no al moribundo?. Ya que nos ponemos, ¿por qué no ridiculizar a los nuevos irlandeses angloparlantees, a los ingleses y su literatura, a los...

Claro, que quizás, en el fondo, todo el libro es más bien una crítica a la forma romántica de ver a " los gaélicos", que una crítica a los gaélicos.

Va a ser que, los criticados y diseccionados, sean en realidad la miríada de “enamorados de lo céltico", como nosotros; y sólo se nos hagan ver nuestras a veces ridículas ideas sobre pueblos antiguos, nobles y maravillosos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Tu pregunta es muy interesante, Manuel. Creo que sí, que en parte O'Brien, que era hablante nativo de gaélico y no aprendiz como otros que seguían el viento que soplaba del nuevo Estado Libre, se burla de los que ven (vemos) un mundo idílico en lo que era simplemente un mundo propio, singular, pero en el fondo ni mejor ni peor que otros. Lo cierto es que la historia de la recuperación de la lengua tiene muchos rasgos a veces ridículos. O'Brien se encontró con un gran silencio y desprecio oficial que sólo con el tiempo se ha ido venciendo. No en vano, después de ésta ya no escribió más novelas en irlandés y se pasó al inglés para sus siguientes narraciones (sí publicó algunos artículos en irlandés, también desopilantes, en The Irish Times).