miércoles, 29 de octubre de 2008

"Yo escribo para mí"

Muchas veces nos encontramos con personas que dicen “No me importa la métrica, yo escribo para mí”. Pero estas personas suelen contradecir su palabra con sus actos cuando vienen a mostrarnos sus poemas. Si eran para ellos, ¿por qué nos los enseñan? Y si los enseñan, y pretenden que los apreciemos, ¿por qué no han hecho el esfuerzo de presentarlos de forma que reconozcamos en sus poemas expresiones estéticas y no meros testigos de zozobras o elucubraciones personales que, confesémoslo, nada nos importan?
Yo reconozco que los sentimientos de mis congéneres me interesan más bien poco, pues en el fondo no se diferencian mucho de los míos. Lo que sí puedo advertir, y valorar, es una expresión nueva, de especial capacidad comunicativa, de un sentimiento seguramente viejo y universal. Un semiólogo que no necesita presentación, Umberto Eco, ha señalado que “la poesía no es cuestión de sentimientos. Es el lenguaje el que crea éstos”.

10 comentarios:

Jesús Beades dijo...

Amén.

marisa dijo...

La poesía nos devuelve al principio de todo, cuando el hombre nombraba las cosas para hacerlas reales, para dotarlas de sentido y de forma, para que, al pronunciar los sonidos, la magia del lenguaje, en su perfecta alquimia, creara la palabra.
Cuando nos enfrentamos a la verdadera POESÍA a "esa palabra en el tiempo" que decía Don Antonio no albergamos dudas: conocimiento, belleza, autenticidad, profundidad, "honda palpitación del espíritu". Nada más, y nada menos.

Sergio dijo...

Yo me apunto tanto al comentario de Jesús Beades como al de Marisa. Buena y necesaria entrada, Antonio.

Un saludo.

Juan Manuel Macías dijo...

Amén (bis).

Betty B. dijo...

Se escribe con palabras, no con sentimientos. Los buenos sentimientos son muy loables, pero no son poesía por sí mismos. Aunque la poesía pueda estar llena de ellos.
Muy buena entrada.
Un saludo.

Juan Antonio, el.profe dijo...

Manifiesto también mi acuerdo. La poesía es el arte de la palabra (es la palabra la que la diferencia de otras artes, no el sentimiento). Y todo el que dice que escribe busca lectores. De lo contrario, o no escribiría, o no diría que escribe.

LUIS SPENCER dijo...

Antonio, lo que escribes es bastante cierto, ¿y éste endecasílabo?;

Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Este "escribir para mí", esta especie de masturbación verbal es una coraza habitual del escritor carente de lectores. Como "el yo me entiendo" de aquel al que no entiende nadie. Ante una puerta cerrada siempre queda sentarse delante y relamerse uno mismo. Por cierto, me recuerda a aquel autor (no recuerdo quién) que dijo: "hablo mucho de mí porque soy el hombre que tengo más a mano". Del "ego" al "ego" suele mediar la frustración, aunque a veces también el desencanto.
Un abrazo.

manuel g. dijo...

Normalmente, la escritura, como el hablar en general, es tanto un proceso de evitar y esconder cosas y asuntos, como de decirlas. Yo creo que mucho más lo primero.

El lenguaje ya está hecho, ahí a nuestra disposición, para camuflar lo que pensamos.

Mirad, por ejemplo, a cualquier político, nunca dirá lo que piensa. Todo en ellos es una evitación y un trazar evoluciones alrededor de lo que piensan, pero que “necesitan” no decir.

Pero no por ello, es imposible indagar lo que piensa realmente un escritor. Precisamente, en cómo evita, esconde, y pone en su boca palabras, a veces opuestas a lo que piensa y resulta expuesto decir, se puede interferir lo que piensa.

Quizás ni siquiera sea lo que dice Eco: no es que la poesía cree los sentimientos, es que simplemente, lo único que hace, es crear “un mundo (sentimental) de palabras”; porque no creo que la poesía tenga identidad con unos sentimientos fisiológicos, inducidos o no.

ONDA dijo...

Es cierto, sin forma no hay posteridad.
Un fuerte abrazo