viernes, 21 de noviembre de 2008

De un viejo poemario inédito

ERA en la alegre mocedad de nuestras bocas,
en los días de gracia perenne en la memoria.
Recuerdo aquellas tardes, el parque solitario,
cómo sobre la prohibida hierba anochecida
jugaron al coger tus labios y los míos.

7 comentarios:

marisa dijo...

"La alegre mocedad de nuestras bocas" y esos parques que todo lo aguardaban... Cuánta belleza encierran cinco versos que nos evocan tantas emociones perdidas (o ganadas...) Un abrazo y gracias por compartirlos.

Sergio dijo...

Precioso.

Qué metáfora más tierna la del final.

Pablo Fergó dijo...

Estos días azules y este sol de la infancia...

Olga B. dijo...

La gracia de los días sólo permanece en la memoria y, a veces, en algunos versos.
"...sobre la prohibida hierba anochecida", me encanta.
Saludos, Antonio.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Qué gracia (y gracias): cada uno se ha fijado en un verso distinto. Y mira que son pocos. Saludos.

Alejandro Lérida dijo...

"... Recuerdo aquellas tardes, el parque solitario, / cómo sobre la prohibida hierba anochecida / jugaron al coger tus labios y los míos."

Está claro: estos versos suponen un verdadero placer para el ánimo y los sentidos.

No me hubiera importado en absoluto haber escrito este poema.

Gracias, poeta, por tu lucidez, tan cercana.

Mery dijo...

Si, como dice el anterior comentarista, a mi tampoco me hubiese importado nada escribir estos versos.
Será de un viejo poemario inédito, pero suena como si estuviera pensado hoy mismo. Precioso.
Un abrazo