La leprosa




Acabo de recibir un ejemplar del número 77 de la revista Clarín, donde se publica mi traducción del poema "La leprosa", de Charles Algernon Swinburne. Hace más de quince años que vertí el poema, pero por diversos motivos -el principal de ellos, mi pereza- había permanecía inédito hasta hoy. Lo hice con rima, gran osadía a la que no me atrevería en la actualidad. Son bastantes estrofas. Estas son sólo las tres primeras:
LA LEPROSA

Mejor sabe el amor que el agua fresca,
a fe mía que no hay nada mejor;
nada es tan exquisito a quien lo prueba:
bien conocíamos esto ella y yo.

En un palacio real le servía
licores y manjares opulentos.
Por besarla en la frente me moría,
no comía ni conciliaba el sueño.

Sabe Dios que no me quiso jamás,
yo un pobre escribiente feo y modesto
que apartó su capucha clerical
por ver sus labios y amoroso pelo.
(...)
Y así prosigue durante más de cien versos. En consonancia con la temática, retorcida y amarga, aquí os dejo con la hiel en los labios...

Comentarios

Juan Manuel Macías ha dicho que…
Pues suena muy bien. Y las rimas no se ven en nada forzadas. Abrazos
Antonio Rivero Taravillo ha dicho que…
Gracias, Juan Manuel. Si a ti te gusta, que tan buen oído tienes...
Alberich ha dicho que…
Fantástico.
Quiérolo entero!
Mery ha dicho que…
Estoy con Juan Manuel, nada hay de forzado. Seguro que en la actualidad estarías igual de atinado en la traducción que entonces.
Un abrazo