domingo, 9 de noviembre de 2008

New Forest


I

Sobre un tocón musgoso, tu cabeza,
las mechas de tu pelo desatadas;
jamás imaginara el viejo roble
brotes más hermosos que los tuyos.
Dos gotas de sudor luce tu frente,
medallas que ganaste al perseguirnos
por medio de este bosque y sus leyendas.
Dos fardos caídos nuestros cuerpos,
dos fardos de amor que abren sus telas
y exponen sus tesoros sobre el verde.

II

Este bosque fue nuevo por nosotros,
nosotros renovamos su espesura,
aquí trajimos luz y primavera.

En el New Forest, Hampshire, Inglaterra.
En un bosque sagrado en la memoria.
En un lugar que nunca se marchita.



Este poema se ublicó en Bajo otra luz, un cuaderno que publiqué allá por el 1989.

4 comentarios:

marisa dijo...

(...)"en un bosque sagrado en la memoria.En un lugar que nunca se marchita" Bellísimos versos. Gracias por compartirlos. ¡Qué de bellos rincones guarda nuestra memoria y qué inalterables parecen al tiempo, "gran escultor"! Un abrazo.

Jesús Beades dijo...

Hermoso bosque en la memoria. Que también nos da su luz ahora, a nosotros, gracias a tus versos.

Juan Manuel Macías dijo...

"Jamás imaginara el viejo roble/brotes más hermosos que los tuyos"... ¿Qué sería de nosotros sin el recuerdo y el símbolo de un bosque sagrado? Muy buen poema. Un abrazo.

ONDA dijo...

Bonita manera de perpetuar ese instante.