jueves, 6 de noviembre de 2008

Pájaros clásicos

Un poema de mi remota época de estudiante de Filología, antes de que colgara los estudios:

PÁJAROS CLÁSICOS

Ni versos de Catulo para Lesbia
ni cursi ensoñación de amantes bobos,
pues eran aves vivas, aletazos
que en clase de latín, todos los días,
-abierta la ventana sobre el patio-,
cruzaban por el aula como dones
celestes contra tanto aburrimiento.

7 comentarios:

marisa dijo...

¡Qué tiempos aquellos en los que emborronábamos folios con traducciones de Catulo,( y Propercio y Tibulo)y el gran Horacio y Cicerón... Y en medio de todo eso, nos pasaban el amor y la vida como "dulces pájaros de juventud" que nunca imaginamos que emigrarían a tierras más cálidas.
Cómo es la literatura... Siempre evocándonos momentos.Gracias por compartir este poema.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Lamento que te aburrieras tanto. Otros hemos tenido la suerte de disfrutar (y aún disfrutamos) con los versos latinos.
Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Qué gran título alternativo, "Dulces pájaros de juventud", Marisa. ¡Lo compro! No, si no me aburrí tanto: de hehco, recuerdo apasionante el Ovidio de las Metamorfosis. Lo que pasa es que yo era muy mal estudiante, siempre con la cabeza en otra parte. ¿Es evidente, Antonio, la alusión al poema que Catulo dirige al pajarito de Lesbia? No sé si se nota su aleteo en el trasfondo del poema.

Betty B. dijo...

No se trata de eso, Antonio (Serrano)...por bonito que sea el latín y los versos de Catulo, que los son, no hay camino más clásico para dejar volar los pensamientos que una ventana abierta en el muro de una clase.
Me gusta mucho el final, esos dones celestes que cruzaban el aula.
Saludos.

Juan Manuel Macías dijo...

Estoy de acuerdo con Olga.
Por cierto, yo recuerdo clases de filología clásica de un riguroso aburrimiento. Sobre todo cuando nos poníamos a medir versos. Es un buen poema: aquí ya sale el alma contestataria del bardo :-). Me viene a la cabeza ahora "Los eruditos" de Yeats...
Un abrazo

Antonio Serrano Cueto dijo...

Bueno, pues me alegro de haberme equivocado al pensar que rechazabas "in toto" las clases de latín. Conste que yo no las sublimo, ni mucho menos. Para mí algunas materias también eran insufribles y a mí también se me iba el pensamiento a otra parte cuando llegaba la breve primavera sevillana (estudié en la antigua fábrica de tabacos, supongo que igual que tú). Pero, por desgracia, en estos tiempos que corren uno está (sin proponérmelo, que conste) a la defensiva. En cuanto al aleteo del "passer" catuliano que subyace en tu poema, reconozco que no me ha dejado verlo el último verso. Quizás con "indolencia" o algo así en vez de "aburrimiento" quedaría menos "contamidada" esa imagen. Es una opinión.
Por cierto, Olga y Juan Manuel, me gusta ver cuánta lucidez le ponéis a estos mini debates.
Un abrazo a todos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Sí, Antonio, estudié en la antigua Fábrica de Tabacos. El aula a la que me refiero en el poema era quizá la 2 ó la 4. Estoy contigo: qué lujo de "escolios", como diría Juan Manuel. Abrazos omnibus.