domingo, 2 de noviembre de 2008

Por una coma

Limemos, pulamos, ensamblemos bien nuestros poemas. No hasta llegar a ser enfermizos obsesos de la corrección, como Juan Ramón, que sin embargo exclamó “¡No la toques ya más, que así es la rosa!”
Se cuenta de Oscar Wilde, ese tesoro de anécdotas, que un día estaba invitado en una casa y que se excusó para retirarse a escribir. Por la noche, la anfitriona le preguntó qué había realizado. Y contestó Wilde: “Esta mañana he puesto una coma a uno de mis poemas.” La anfitriona le preguntó si el trabajo de la tarde había sido igualmente extenuante, a lo que el escritor respondió, pasándose la mano por la frente, como con cansancio: “Sí, esta tarde volví a quitarla”. Y es que, más allá de este caso exagerado, la corrección es tarea principal del poeta: éste ha de afanarse no sólo en la perfección musical de su poema, sino en la precisión y la intensidad de éste.

7 comentarios:

marisa dijo...

Una interesante reflexión. A veces nos apresuramos y no paramos a dar "el toque final". Pero también a veces queda mejor la primera versión y a base de retoques pierde autenticidad...Es interesante leer los borradores y las versiones previas para comprobar que cada opción cierra otra que tal vez también hubiera sido bella.La puntuación cambia totalmente el ritmo, la cadencia, de una lectura. El lector camina por los senderos que le marca el escritor, y para, corre, descansa o se atropella dependiendo de los signos de puntuación. Sin duda un tema apasionante que da para mucho. Como siempre, un placer poder compartir opiniones y reflexiones.

entrenomadas dijo...

Preciosa entrada!!!
Una vez me dijeron que escribir un poema es como desbrozar un árbol,hay que cortar las ramas que no sirven, quitar las palabras que no son necesarias. Yo intento hacer lo mismo con la poesía. Pero es tan difícil.
Vengo aquí porque Innisfree me lo recomienda a menudo. Veo que con mucha razón.

Un saludo,


Marta

sergio astorga dijo...

Antonio, comentar con seso es arte de juglaría, y después de la cleresía, surge la magia de las palabaras.
A veces, sólo aveces.
Un saludo imperfecto.
Sergio Astorga

Belén Núñez dijo...

" Soñé que la nieve ardía,

soñé que el fuego quemaba,

soñé que tu me querías,

soñé que tú me besabas.

Qué cositas yo soñaba"


Esta letra la he recogido para felicitarte por tu blog.! Buen recorrido !

Antonio Serrano Cueto dijo...

Quizás para evitar estos quebraderos de cabeza hay poetas que prescinden de toda puntuación, dejando las pausas a la naturaleza espiratoria del lector. Un saludo.

Sergio dijo...

Saludos Antonio, sólo quería decirte algo que creo está mal en tu entrada: es "No LE toques ya más, que así es la rosa", y no "No LA toques...".

Cuando tenga más tiempo quizás haga un comentario. Muy interesante todas estas entradas sobre la poesía.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Vaya, pues me he equivocado con lo de JRJ. Como decía él, mejor dejarlo. Gracias, Sergio. Y gracias a todos una vez más por tan sabrosos comentarios. Un poeta que no sólo no puntuaba sino que además escribía todo en minúsculas (¡hasta su nombre!) es e. e. cummings. ¡ Y qué gran poeta mayúsculo!