lunes, 8 de diciembre de 2008

HUELLAS


Encuentro tus huellas en mis gafas,

ese laberinto inmarcesible

que aunque luego borre la gamuza

vive en mis pupilas, en mis ojos.

Las yemas de tus dedos imprimen

el mapa de un tesoro enterrado:

este amor que no se desdibuja.

15 comentarios:

marisa dijo...

Ese gesto sencillo de limpiar unas gafas se convierte en un bello motivo poético. Transciende la cotidianeidad del gesto y del instante, y nos regala un bello poema de amor, de "amor que no se desdibuja". Precioso.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchísimas gracias, Marisa, tú siempre tan amable. Es un poema de esta misma mañana. Si no siempre respondo los comentarios, siempre se agradecen. Un abrazo.

Juan Antonio, el.profe dijo...

Saber transcender la anécdota es lo que caracteriza a los buenos poemas, como éste.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muito obrigado, Juan Antonio. Como profe que eres, y buen conocedor del oficio y poeta tú mismo, te diré que es uno de mis pocos poemas en versos decasílabos. Ah, este metro que tenemos tan postergado...

Juan Antonio, el.profe dijo...

En efecto, Antonio. Nos hacemos al endecasílabo y luego es casi imposible prescindir de esa sílaba, y, sobre todo, ajustarse al nuevo ritmo. A ver si un día de estos me lanzo...

Jesús Beades dijo...

Muy bonito. Aunque yo no puedo dejar de echar de menos esa sílaba en cada verso, qué le vamos a hacer.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Pues anímate, Juan Antonio. Y piensa, Jesús, que a veces está bien huir de la monotonía y del verso cincelado. Mi corazón está con el endecasílabo, pero ¿por qué no echar de vez en cuando una cana (o sílaba) al aire? Abrazos.

Belén Núñez dijo...

Muy bonito Antonio. Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Pues un abrazo para ti también, Belén. Vaya, hoy estoy respondiendo todos los comentarios...

José María JURADO dijo...

Después de todo, (y no es una obviedad aunque lo aparezca) el decasílabo no es sino un endecasílabo con una sílaba menos, que puede ser una sílaba de más si, como es el caso, se escribe así de bien.

El siguiente en dodecasílabos ese metro tan modernista y florido.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Me planteas un reto, José María. Lo acepto, naturalmente, pero cuando la Musa quiera, que ya sabes que es necesario su concurso para que los versos alcen el vuelo y no sean un mero ejercicio.

Alejandro Lérida dijo...

No me hubiera importado en absoluto haber escrito este poema. Enhorabuena. No sé qué más se puede decir que no hayas dicho ya. Estoy seguro de que las palabras saltan de alegría cuando te ven llegar a casa...
Un abrazo, poeta.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Un abrazo también para ti, Alejandro. Aprovecho para enlazar tu blog, subsanado una injusticia (poética).

Sergio dijo...

Se agradece un poema de amor tan sencillo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Se agradece tu alejandrino elogioso, Sergio. Ah, la sencillez, qué cosa tan difícil.