sábado, 27 de diciembre de 2008

Tres tocayos

Publiqué aquí hace algunas semanas una prosa que, luego, como un fruto que el tiempo ha macerado, ha querido ser poema. Aquí está:

TRES TOCAYOS


Antonio Luján Núñez, el maestro

de Fuente del Maestre asesinado

en los primeros días de la guerra,

era marido de mi tía Guada.

Lo fusilaron los fascistas,

y mi tía dio a luz a su hija póstuma.

La niña murió al año, pero el luto

duró cuarenta más, con su amargura.

Otro Antonio (Rivero Sanz), el tío

de mi padre, también fue asesinado

en los primeros días de la guerra.

Lo mataron los rojos.

Era de derechas y gordo,

como el otro bizco y de izquierdas.

Rivero no murió por Dios y España,

ni Luján por la Rusia comunista.

Censores compatriotas los borraron,

mas hoy trae sus nombres a la página

otro tercer Antonio, que no cree

en trincheras ni en esas retaguardias

en que ambos murieron. Bajo tierra,

en la fosa común o en nicho propio,

sus cuerpos distan leguas pero firman

aquí la paz que nunca quebrantaron.


9 comentarios:

Olga B. dijo...

Perfecto sitio para firmar una paz que seguramente merecieron.
Qué complicado para un poema; supongo que ahí se demuestra la maestría...

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias, Olga. Ya temía que nadie comentara estos versos, no sé si para alguien espinosos. Era difícil abordar este tema, pero una voz interior me decía que tenía que hacerlo. Una nota sobre la forma: en realidad, va en estrofas de cuatro versos, lo que sucede es que Blogger ha hecho de las suyas. Un abrazo.

marisa dijo...

Es un poema espinoso sí, pero muy bello y muy humano. Una historia personal que aborda un drama histórico terrible. La verdadera paz debería firmarse siempre con la palabra y la tolerancia. Nada mejor que la palabra poética, y la libertad para poder decirlo. Un abrazo

Juan Manuel Macías dijo...

Espléndido, contundente, epigramático y humano, sobre todo humano. Y verdadero, qué verdaderos esos "censores compatriotas" y ese verso final. Enhorabuena, Antonio. Un abrazo.

E. G-Máiquez dijo...

A mí el poema me gusta mucho, y es emocionante la idea de que en tu nombre tus dos tíos se reconcilian. Lo que no entiendo (y perdóname si me meto donde no me llaman) es que Rivero no muriese por Dios y por España ni Luján por la Rusia comunista. Habría que preguntarles a ellos y, además, poéticamente restar heroísmo y significado a sus dos muertes no levanta al poema y hace menos importante la paz que firman en tu sangre.

Abrazo y enhorabuena.

Paco Martos dijo...

Mi abuelo materno murió fusilado por los fascistas en Fuente de Cantos en Agosto del 36. Siempre oí que "nunca se metió en política". Ya no busco su cuerpo. Sólo me gustaría saber por qué le mataron. Pero esta misma pregunta se la harán las familias de los asesinados antes de ayer, ayer y hoy en Palestina.

Fernando Alvarez Jurado dijo...

Enhorabuena por el poema. En estos tiempos de manipulación histórica las personas quedan sepultadas por las ideas por más que se pretenda abrir fosas. Muchos fueron los que militaron en La Tercera España y se vieron en medio de un fuego cruzado. Es lo que modestamente pretendo rescatar con mi blog LA TERCERA ESPAÑA(http://laterceraesp.blogspot.com) al que por supuesto os invito. Un abrazo y reitero mi enhorabuena por el poema, tus libros y tus acertadas reflexiones, Antonio.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Todos los comentarios se agradecen. Respondiendo a Enrique, creo que tengo claro que, no muriendo en el frente sino víctimas de la sevicia de la retaguardia, y con independencia de sus ideas, no murieron "por" sino debido a retorcidos "a causa de". Así, Luján murió a causa de los que tenían una concepción sanguinaria de Dios y España, y Rivero a causa de los que tenían igual e inversa sanguinaria concepción de la Rusia comunista, o de la anarquía, o de vaya usted a saber. Seguramente no he sabido expresar esto en el poema, lo cual entra en la insalvable distancia que siempre queda entre lo que uno querría escribir y aquello que finalmente le sale. Muchas gracias en cualquier caso por la observación. Abrazos para todos y cada uno.

E. G-Máiquez dijo...

Muchísimas gracias por la explicación, Antonio.