martes, 27 de enero de 2009

César y Bruno


Buscaros en la guía telefónica

y planear el golpe,

vecinos del segundo y de mis once abriles,

testigos de otro crimen: aquel tiempo

que nos fue arrebatado, como un reloj de oro

que marcaba otras horas y fechas,

a punta de navaja y cumpleaños.


De noche penetrar en vuestras casas

y tomar el botín, mientras dormidos

abrazáis a la esposa, o divorciados,

roncáis soñando

con vuestra propia infancia. Entonces

sacar de entre el serrín de vuestro hoy

los recuerdos de tardes en el parque

y aquellos balonazos que paraban mis gafas;

coger de la memoria los cristales

y juntos recuperar la pelota

embarcada en el balcón del olvido.

En alguna neurona vuestra, tengo

once años aún. Devolvédmelos.


Pero no por nostalgia: deseando

que todo hubiese sido diferente.

9 comentarios:

marisa dijo...

Gracias Antonio, por dejar siempre versos tan bellos, que nos envuelven y nos emocionan y nos dejan "tocados", evocando nuestra propia experiencia y acercándola a la tuya en una suerte de dialéctica de dar y recibir. Un lujo leerte, de verdad, no son halagos huecos, son emoción directa y sincera.

Mery dijo...

....deseando que todo hubiera sido diferente.
Efectivamente, la nostalgia se ha troncado en otra cosa.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Salud, Marisa, Mery, viajeras en el tiempo hasta mi infancia.

Olga B. dijo...

Sorpresa y de las buenas. Después de la reciente tarde de lluvia, pensaba que tardarías más a colgar un poemón.
"A punta de navaja y cumpleaños..." También mis gafas pararon algunos balonazos, "coger de la memoria los cristales", así, sencillamente, viajamos en el tiempo hasta tu infancia y la nuestra. Pero no por nostalgia...
Le felicito, maestro.

María_azahar dijo...

Fantástico. Acabo de descubrir este impecable blog. Le mando un saludo y mi enhorabuena.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Un placer verte por aquí, Olga. Y, bienvenida, María. Por cierto, Olga, ¿se emplea por ahí el verbo "embarcar" en el sentido de caer una pelota en un balcón o lugar inaccesible? No se lo pregunto a María porque veo que es de Sevilla como yo.

Juan Manuel Macías dijo...

Enorme, enorme poema, Antonio. "coger de la memoria los cristales"... Todo n regalo encontrarse esto en un áspero amanecer de gripe. Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Cuídate esa gripe, Juan Manuel. Lo de enorme será la fiebre, amigo.

Olga B. dijo...

Ummm, pues no con ese especialísimo matiz de “lugar inaccesible”, al menos yo no lo he oído. La acción de ese verbo me llevaría a pensar que la pelota ha iniciado una empresa difícil o arriesgada (embarcarse en el balcón del olvido), que es una de sus acepciones normales. No conocía ese uso sevillano.
Esos balones rompedores de gafas y con tendencia a embarcarse, me hicieron alguna vez llegar a las “glarimas” (mi palabra aragonesa preferida, lo siento, pero no he podido resistir la tentación.-)
Un saludo, Antonio.