domingo, 18 de enero de 2009

Mendigo


Mendigo

JESÚS AGUADO • RENACIMIENTO 248 PÁGS • 10 €

Si hay un poeta español actual abierto al mundo, ése es Jesús Aguado, que no sólo es gran conocedor de la generación Beat o la poesía cubana, sino que -y en esto ocupa una posición única-, ha demostrado ser nuestro mejor intérprete y recreador de la vastísima tradición de la India, que le ha servido para realizar, asimilándola, versiones de su poesía devocional (no sólo hindú) así como para idear un heterónimo heterodoxo y sorprendente (Vikram Babu). Dos naderías, con ser mucho, comparadas con la constante enseñanza que, buen discípulo de todos y de nadie, le ha dado, y con la que ha adquirido una sabiduría trascendente pero vestida con levedad, profunda pero que no desdeña la piel para la caricia y arrancar estremecimientos (¡qué grandes poemas de amor guarda este libro!).

Aguado ha aprendido la lección del desposeimiento, y éste llega en esta antología de su obra poética a prescindir de los límites de libros anteriores, mezclando de forma nueva las monedas antiguas, como un divino pordiosero que reordena su hambre. Pues si los poemas han sido muy bien seleccionados y prologados por Juan Bonilla, la disposición de los mismos, saltándose fronteras, la ha realizado el propio Aguado, consiguiendo con ellos una nueva sintaxis (en poesía, el orden de los factores sí altera el producto) y rescribiendo incluso muchos de los poemas antiguos. Creo que, con símil que no disgustaría al autor, ha repartido los versos en nuevos equipos de niños para que jueguen por las riberas de Benarés o las calles del mundo.

Como un collar que cambia según se ensarten sus cuentas, aquí tenemos más de dos décadas de una voz proteica en constante evolución y que expresa este afán: “Alcanzar una intemperie donde echar raíces –ser raíz-, donde hundirse en la tierra mientras se alzan, pedigüeños, los brazos-ramas al cielo.”

Con mucho de bestiario y misticismo, sapiencial y riéndose de sí mismo, este libro no es sólo una aventura poética, sino también una honda lección espiritual. Sin los mejores poemas de Mendigo, que son muchos, cualquier antología de la poesía española contemporánea será, ella sí, más pobre.


9 comentarios:

marisa dijo...

Con una reseña como esta, uno no puede por menos que salir a buscar el libro. Gracias Atonio por compartir con todos la buena literatura.
Un abrazo

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Seguro que no te defrauda, Marisa. Un abrazo.

Á.V. dijo...

También está uno con ese libro. Necesario, sin duda. Fue una buena idea, por cierto, la de crear esta colección. Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Me alegro de que compartamos esta lectura, Álvaro. Tienes razón: fue, y es, y espero que sea durante bastante tiempo, una gran idea editar esta colección de antologías. Un abrazo.

Adolfo Poncela dijo...

Jesús Aguado es uno de esos poetas -y casi me atrevería a decir un pensador- de este país que son aún injustamente desconocidos por el gran público.

Mery dijo...

También te agradezco esta recomendación; estoy segura de encontrarme leyendo una joya.

Es una pena lo mal aireada que está la poesía española actual.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Sublime la fotografía que ilustra tus sabias palabras,Mery."mis pies".
La verdadera poesía es apátrida,enkanto...

sergio astorga dijo...

Antonio, estupenda reseña.
Tomo nota.
Abrazos.
Sergio Astorga

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Saludos, Mery, Anónimo, Sergio Astorga. Creo que no me he excedido al recomendar el libro. Comprobadlo por vosotros mismos.