viernes, 6 de febrero de 2009

Adiós a Catulo (o hasta luego)

Aquí, la cuarta y última entrega de esta miniserie catuliana, justo cuando acabo de finalizar un breve viaje y, cuando tras la lluvia de Madrid, y la nieve en La Mancha, me encuentro con una Sevilla casi primaveral -hoy sí, no sé mañana-, como los días que se anuncian en los versos.


Ya trae la primavera días templados,
ya en el cielo el furor del equinoccio
calla ante las brisas dulces del Céfiro.
Dejemos los campos frigios, Catulo,
y los de la requemada Nicea;
vamos a las metrópolis del Asia.
Ya tu inquieta mente ansía vagar,
tus animosos pies ya cobran fuerzas.
¡Oh, queridos compañeros, adiós!
Aquí desde el hogar vinimos juntos,
cada uno volverá por separado.

CATULO

Traducción de A.R.T.

8 comentarios:

marisa dijo...

Pues esperemos que esos versos animen a la primavera a asomarse por aquí, porque estamos esperandola deseosos...(al menos yo). Un abrazo.

Mery dijo...

Ya tu inquieta mente ansía vagar...
Los clásicos siempre dando lecciones de buen hacer y buen decir.
Un plauso por esta miniserie catuliana.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

¿Ya se acaba la serie? ¿Sómo se va a acabar, si Catulo nunca se acaba?
¿El público no puede gritar "otra, otra, otra"?
Permaneceremos atentos, en cualquier caso. Yo he de reconocer que siempre admiré a Catulo. Y ese "Miser Catulle, desinas ineptire", ¿no hallará aquí traducción?
Un abrazo.

Olga B. dijo...

Tiene razón Juan Antonio. Me da penita, con lo bien que me lo he pasado con esta serie y los comentaristas. ¿Qué nos traerás ahora? También me gustaron mucho aquellos mini debates literarios. Y, por supuesto, Venecia. Bueno, y Edimburgo (jeje).
¿Ahora vamos a las metrópolis de Asia? Bueno, me fiaré de lo que propongas.
En la primera anticipada de Sevilla abandonas a Catulo. Más al norte, el frío aún es verdad, pero el calor del corazón también:-)
Saludos, Antonio.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Bueno, bueno, a lo mejor más adelante me animo a traducir, tantos años después, algunos otros poemas del veronés. Cuenta con el que mencionas, Juan Antonio. Ay, como me temía, la bonanza del tiempo ha desaparecido cómo si fuera un espejismo traído por los primaverales versos de Catulo. El tiempo es muy sensible: lo afecta la poesía y la música. Esta tarde vamos a Córdoba a escuchar a The Dubliners. Y, como Zelig, tan mudable, el cielo se hace espejo del del Liffey...

planseldon dijo...

Enhorabuena por el blog. Me he permitido citarte en el mío.

Juan Manuel Macías dijo...

Yo casi prefiero decirle un hasta luego a este catulo celta. Espero con avidez más de sus correrías (graves o esdrújulas :-)
Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias por la mención, Carlos (planseldon). Entré en tu blog a través del de José María Jurado (La columna toscana) hace un par de semanas, y prometo volver por allí. Así que enseñas en Normandía... Bueno, no estás muy lejos de la Bretaña. Tómate una sidra a mi slaud.
Nos vemos en Sevilla, Juan Manuel. Un abrazo.