viernes, 27 de febrero de 2009

Divina Comedia (II)



II

¡Qué extrañas esculturas en las torres!

Mil estatuas en cuyos pétreos pliegues

los pájaros anidan; bajo un palio

de hojas, atrio y pórtico son pérgolas,

y cruz de flores es el vasto templo.

Mas diablos y dragones en las gárgolas

miran al Cristo muerto entre ladrones

y Judas el traidor esconde el ceño.

¡De qué duelos de corazón y mente,

qué júbilos que pisan la congoja,

qué ternura, qué llanto y qué odio al mal,

qué apasionado grito de alma en pena

alzó el poema, sobre tierra y aire,

el medieval milagro de este canto!


H. W. Longfelllow, traducción de A. R. T.


2 comentarios:

Olga B. dijo...

Oh. Lo primero que he leído esta mañana.
"...y cruz de flores en el vasto templo".

Vaya con Longfellow, con Dante y con usted. Aquí, en el templo de la burocracia, se oye impresionante "el medieval milagro de este canto".
Es un consuelo para la mañana, me gustaría recitárselo a cada uno de los ciudadanos que vengan a la Administración con esa cara de miedo o de fastidio. Pero no puedo, claro, tendré que hacerlo sin que se den cuenta:-)
Gracias.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

No sería mala idea que con cada trámite se añadiera un verso, Olga. Y tú lo harías tan bien... Un abrazo.