Divina Comedia (II)



II

¡Qué extrañas esculturas en las torres!

Mil estatuas en cuyos pétreos pliegues

los pájaros anidan; bajo un palio

de hojas, atrio y pórtico son pérgolas,

y cruz de flores es el vasto templo.

Mas diablos y dragones en las gárgolas

miran al Cristo muerto entre ladrones

y Judas el traidor esconde el ceño.

¡De qué duelos de corazón y mente,

qué júbilos que pisan la congoja,

qué ternura, qué llanto y qué odio al mal,

qué apasionado grito de alma en pena

alzó el poema, sobre tierra y aire,

el medieval milagro de este canto!


H. W. Longfelllow, traducción de A. R. T.


Comentarios

Olga Bernad ha dicho que…
Oh. Lo primero que he leído esta mañana.
"...y cruz de flores en el vasto templo".

Vaya con Longfellow, con Dante y con usted. Aquí, en el templo de la burocracia, se oye impresionante "el medieval milagro de este canto".
Es un consuelo para la mañana, me gustaría recitárselo a cada uno de los ciudadanos que vengan a la Administración con esa cara de miedo o de fastidio. Pero no puedo, claro, tendré que hacerlo sin que se den cuenta:-)
Gracias.
Antonio Rivero Taravillo ha dicho que…
No sería mala idea que con cada trámite se añadiera un verso, Olga. Y tú lo harías tan bien... Un abrazo.