jueves, 12 de febrero de 2009

Ex libris

En vez de dar mi nombre a cuantos libros

apilan mis estantes

fijándolo en sus páginas primeras,


más correcto sería que mi piel

ostentara sus títulos, grabados

con la tinta indeleble del afecto.


Pues soy lo que ellos me trajeron.

Sus líneas tatuaron a mi alma.


6 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Preciosos versos, nos afanamos en señalar con tinta la propiedad de nuestos libros, y algunos de ellos (sólo algunos) nos marcan para siempre sin que nos demos cuenta.

Olga B. dijo...

Serías un extraño marinero, aunque hay libros que tienen nombre de mujer.
Se vea o no se vea, algunos dejan marca. "Soy lo que ellos me trajeron".
Ahora me doy cuenta de que yo nunca he tenido un exlibris y, sin embargo, a algunos libros sí les pongo nombre y fecha por dentro, como a los anillos importantes:-)

marisa dijo...

Precioso poema...Los libros crean lazos de afecto indisoluble y llevan detrás muchas historias.Nos dejan el alma tatuada.¡bellísima imagen! Un abrazo

Mery dijo...

Es verdad, nosotros los tatuamos con tinta, ellos nos marcan el alma.

Preciosa imagen iluminada en estos versos. Te felicito

Juan Manuel Macías dijo...

Ay, esos libros que nos siguen a la mesilla de noche. Empiezan acompañándonos el insomnio, y van con nosotros por calles, trenes, autobuses, la vida. Nos prometen fidelidad eterna y nosotros les desgastamos las tapas y las páginas. Algo queda, sí, tatuado en nuestra alma de esa tipografía sentimental, y el silencio de esas letras y esos márgenes que se parece a nuestra voz.
Amén, si se le puede decir amén a un poema. Precioso.
Abrazo grande.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

José Miguel, Olga, Marisa, Mery, Juan Manuel, vosotros sois ya también líneas de este otro libro, el blog, lugar de encuentro.