domingo, 8 de febrero de 2009

Mo dheireadh seachtaine (I)


Va terminando un fin de semana más irlandés aún que de costumbre: comenzó el jueves en Madrid, con la lectura de Seamus Heaney, continuó en Sevilla el viernes, traduciendo a Swift, y culminó anoche en Córdoba con el concierto de The Dubliners (esta tarde de domingo seguiré con don Jonathan, quien fuera deán de la Catedral de San Patricio, en la capital de Irlanda).

En Madrid, el reencuentro con Heaney no pudo haber sido mejor: almuerzo con él, su mujer Marie, Jordi Doce y Pilar García, del Círculo de Bellas Artes. Larga conversación, alabanza de uno de los mejores pubs de Dublín, The Palace, especulaciones sobre quién será el próximo Professor of Poetry de la Universidad de Oxford, el debate acerca de la selección de los poemas que leería por la tarde... De Seamus ya tengo varios libros dedicados; en esta ocasión llevé a Marie mi ejemplar de la primera edición de Over Nine Waves, su excelente sinopsis de la antigua narrativa irlandesa: Cuchulainn, Finn, los santos altomedievales (acababa de ser Santa Brígida, el 1 de febrero, día de la festividad pagana de Imbolc)...

Luego, tras la estupenda lectura (Heaney se sabía los poemas de memoria y apenas tuvo que consultar el texto), y tras saludar a varios amigos, unos cuantos nos fuimos a seguir charlando de poesía y lo que se terciara junto a unas cervezas. Jordi ha dejado en su blog la sabia presentación que, no menos sabiamente, decidió no leer, para no restar un solo minuto al Nobel (también en su blog se pueden leer varias y excelentes traducciones de Heaney). Martín López-Vega, a quien también vimos por allí, dejó en su blog poco antes del recital la traducción del más reciente poema de Heaney aparecido en The New Yorker, que, paradójicamente, Heaney conoció, así traducido, antes de verlo publicado en la revista. Para unirme a ellos, dejo aquí los dos poemas que a lo largo de los años he escrito para o sobre él. El primero, es un poema dedicado a su padre, cuando murió; el segundo (ya aparecido en el blog), parte de una experiencia mágica acaecida durante su lectura en Córdoba esta pasada primavera.

Del concierto de los Dubliners también en Córdoba hablaremos mañana...


IN MEMORIAM PATRICK HEANEY


Surco significaba para ti

la simiente sembrada o por sembrar;

con ella iba el sustento de los tuyos.

Mira las misas de tu juventud,

su lengua de parábolas de grano:

en latín, verso significa “un surco”,

que tu hijo cultiva; entre sus callos

la azada abre camino a la cosecha,

con la pluma de su arado dibuja

cuanto sé de ti, tu vida, tu gente.

Porque éste es el fruto de su labranza:

que en un suelo distinto, en otro clima,

en un libro suyo que leo

—sustento, sustantivos,

semántica, simientes—

resplandezca, viva, tu imagen

ahora que continúas, ya en ella,

dándole abono a la tierra, su tierra.


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