lunes, 23 de marzo de 2009

Con Shakespeare




Se descubre un nuevo retrato del bardo, y a un mes vista del 23 de abril, día en que lo recordamos, me apetece dejar aquí las dos hermosas cubiertas de mi traducción de sus Sonetos, en sendas ediciones de Renacimiento primero y más recientemente Alianza, junto con una muestra del festín poético que allí se encierra. Aquí, la crítica de Jaime Siles en ABCD cuando se publicó la primera. Y aquí uno de los sonetos, que elijo al azar:

XLIII


Mis ojos ven mejor cuando los cierro,

pues todo el día ven futilidades;

mas, durmiendo, entre sueños te contemplan,

y, brillando en lo oscuro, oscuros brillan.


Tu sombra que a las sombras ilumina,

¿cómo puede mostrar tu hermosa forma

al claro día con tu luz más clara,

si a ojos que no ven así reluce?


¿Cómo pueden mis ojos ser dichosos,

bajo la luz del día contemplándote,

cuando en la noche tu imperfecta sombra

vive el soñar de mis cerrados ojos?


El día es noche hasta que al fin te veo;

las noches, días claros al soñarte.


8 comentarios:

Olga B. dijo...

Precioso este soneto elegido al azar. Es cierto lo que dice Jaime Siles en su estupenda crítica, cuando hace hincapié en que la traducción es un combate cuerpo a cuerpo no sólo con el original, sino también con las otras versiones existentes. Para un lector español, el poema es la traducción que lee, sobre todo si lo hace por primera vez, y es extraño encontrarlo después en otras palabras.
Para mí, este poema será ya así.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Hermosa versión, Antonio. Voy a buscar uno de tus libros para disfrutarlo con más tranquilidad. Un abrazo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Fantástico el soneto; los dos versos finales, qué genialidad. Una curiosidad, ¿te has planteado alguna vez traducir los sonetos con rima? Sé que es tarea casi imposible, y que ahí hay que ser (si cabe aún más) tan poeta como traductor. Me gustaría saber tu opinión al respecto.
Por cierto, hoy he estado con Enrique González Pol y te manda recuerdos.

Anónimo dijo...

Me gusta mucho la versión, la fluidez que ofrece sin renunciar a la complejidad del original. En cuanto vaya por España me procuraré tu tradución.
No sé si siempre compiten las traducciones... por ejemplo la de García Calvo, como casi todas las suyas, es un traducción tan particular que no admite (ni par bien ni para mal) parangón.
En cuanto a la rima, hace tiempo me impuse a mí mismo la casi regla de recrearla, al igual que el ritmo en lo posible... en algunos casos es imperioso, en otros prescindible.
Sea como sea, no deja de ser un juego apasionante, y como juego no me he resistido a la tentación de probarla aquí y enviar este apresurado resultado (que este sí que no compite, claro, con el de la entrada).
..............

Mis ojos, al cerrarlos, ven mejor,
pues cosas sin valor ven todo el día,
pero al dormir te miran, y un fulgor
oscuro es de su oscuro fulgor guía.

Tú, cuya sombra a sombras resplandor
les presta, ¡qué figura hermosa haría
la de tu sombra, con su luz que es aún mayor
-ciegos ojos te ven-, en pleno día!

¿Cómo será a mis ojos halagüeño
mirarte en día vivo, si en la muerta
noche contemplan en el hondo sueño
mis ojos, que no ven, tu sombra incierta?

Los días noches son sin tu figura.
Día, soñándote, la noche oscura.

Rafael Herrera

Mery dijo...

¿Cuándo salió la edición de Alianza?
Es que tengo un libro de sonetos en Segovia y me cabe la duda de si será el tuyo (lo compré mucho antes de conocer tu blog).

Debería reconocerse aún mas la labor inconmensurable del traductor. En sus manos está la belleza y el acierto,o el error y el desconcierto.
Mi enhorabuena mas sincera.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Hola Antonio, hola amigos de "Fuego con nieve":
Llevo ya un tiempo siguiendo este estupendo blog y esta mañana me he animado a entrar: el cisne del Avon bien lo merece. De los sonetos tengo en mi modesta biblioteca tres traducciones: la de Astrana Marín, la tuya Antonio en Alianza y una reciente de Pedro Pérez Priero, con rima. Aquí dejo el resultado del soneto 43 traducido por éste último:
Mis ojos ven mejor si están cerrados,/que el día entero ven lo irrelevante;/te ven, si duermo, en sueños, asombrados,/y son de oscuridad su luz brillante./Tú, cuya sombra sombras bien aclara,/¡y en qué forma la forma de tu sombra/al claro día con tu luz más clara,/cuando ojos que no ven tu sombra asombra!/¡Cuándo tendrán mis ojos la ventura/de contemplarte a ti ya en pleno día,/si en noche negra, bella tu figura/en sueño de ojos ciegos persistía!/Días, tú ausente, son noches siniestras;/noches días si en sueños te me muestras.

Feliz día a todos, con Shakespeare.
Juan C. Lozano.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Magnífico soneto, y magnífica la traducción.
Un fuerte abrazo Antonio.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Con cierto retraso, os respondo para agradeceros vuestros comentarios. Me alegra enormemente que os haya gustado. Sólo empleé la rima (asonante) en uno de los sonetos. Conozco varias traducciones que la emplean, pero no es solución que hoy, 2009, me convenza. Aunque la que hace Rafael Herrera es en verdad muy buena. Como la de Pedro Pérez Priero. Saludos a todos.