lunes, 2 de marzo de 2009

Divina Comedia (III)




III


Entrando, te distingo en las tinieblas

de las naves, poeta saturnino,

y trato de seguirte, fiel, el ritmo.

Llena el aire un desconocido aroma;

la hueste de los muertos te hace paso

y las velas votivas resplandecen;

como grajos en los bosques de Rávena,

aletean los ecos en las tumbas.

De los confesionarios oigo alzarse

recuerdos de tragedias olvidadas

y, abajo, los lamentos de las criptas;

y luego una voz celestial que empieza

“Aunque vuestros pecados cual la grana”

y patética acaba “tal la nieve”.



Longfellow, traducción de A.R.T.

6 comentarios:

Olga B. dijo...

Bueno, me voy a acostumbrar a empezar la mañana con Longfellow y luego nada me parecerá suficiente:-)
"De los confesionarios oigo alzarse
recuerdos de tragedias olvidadas"
A veces es una pena sólo farfullarlo entre dientes. Se lo voy a recitar a mi compañera... que me comprende.
Me encanta esta serie.
Un saludo, Antonio.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

También yo me estoy acostumbrando a empezar la mañana con tus amables comentarios, Olga. Y perdón por la letra pigmea. Procuraré ampliar su tamaño en la próxima entrega. Buen día.

marisa dijo...

Hermosos endecasílabos que atrapan en su ritmo y su cadencia.Precioso Antonio.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

En homenaje a vuestros ojos, Marisa y Olga, he aumentado, como prometía, el tamaño de la letra de estos sonetos. Mañana, para no cansar, dejaré otra cosa.

Tuti dijo...

Hoy los pasos del teclado me han traído a este blog donde se respira literatura y poesía de grandes...qué grato hallarle Antonio.

Un fuerte abrazo desde Colombia.

Anna Francisca Rodas Iglesias

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Saludos para ti y la muy poética Colombia, Anna. Me alegro de tu visita.